13 Mayo 2006 Seguir en 
La algarabía de la multitud congregada en la plaza de San Pedro para participar de la audiencia pública de Juan Pablo II se vio súbitamente transformada en angustia poco después de las cinco de la tarde del 13 de mayo de 1981: el extremista de derecha Alí Mehmet Agca había disparado dos balazos sobre el cuerpo del Papa; los impactos alcanzaron el abdomen y una mano. El Pontífice fue conducido sin demora al hospital Gemelli de Roma, adonde llegó casi desangrado. Pocas horas después del ataque, las imágenes de Juan Pablo II a bordo del "papamóvil", con el dolor reflejado en el gesto y manchas de sangre sobre su vestimenta de color blanco, conmovieron al mundo.
La angustia de la feligresía católica creció durante las horas que duró la incertidumbre sobre el estado de salud del Papa, quien tuvo que ser operado dos veces y estuvo internado en total 26 días. Juan Pablo II sobrevivió al atentado, pero en los últimos años de su vida sufrió en forma creciente las consecuencias del balazo que había recibido en el estómago.
Agca, que entonces tenía 23 años, fue condenado a cadena perpetua el 22 de julio de 1981. El 27 de diciembre de 1983, el Papa visitó a Agca en su celda, conversó a solas con él y lo perdonó. Y finalmente se vio favorecido por la decisión del presidente italiano Carlo Ciampi en 2000, por iniciativa del propio Juan Pablo II.
Las investigaciones realizadas para determinar quiénes fueron los responsables intelectuales del atentado fueron infructuosas, pero quedó firme la sospecha de que se trató de un plan trazado por poderosos intereses políticos. La llamada "pista búlgara", si bien nunca fue confirmada, señala a los servicios secretos de Bulgaria, que habrían actuado por encargo del Kremlin.
La angustia de la feligresía católica creció durante las horas que duró la incertidumbre sobre el estado de salud del Papa, quien tuvo que ser operado dos veces y estuvo internado en total 26 días. Juan Pablo II sobrevivió al atentado, pero en los últimos años de su vida sufrió en forma creciente las consecuencias del balazo que había recibido en el estómago.
Agca, que entonces tenía 23 años, fue condenado a cadena perpetua el 22 de julio de 1981. El 27 de diciembre de 1983, el Papa visitó a Agca en su celda, conversó a solas con él y lo perdonó. Y finalmente se vio favorecido por la decisión del presidente italiano Carlo Ciampi en 2000, por iniciativa del propio Juan Pablo II.
Las investigaciones realizadas para determinar quiénes fueron los responsables intelectuales del atentado fueron infructuosas, pero quedó firme la sospecha de que se trató de un plan trazado por poderosos intereses políticos. La llamada "pista búlgara", si bien nunca fue confirmada, señala a los servicios secretos de Bulgaria, que habrían actuado por encargo del Kremlin.
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