Evo Morales dijo que Petrobrás opera ilegalmente

11 Mayo 2006
VIENA.- El presidente boliviano, Evo Morales, ratificó hoy que su gobierno no indemnizará a las petroleras extranjeras por su decisión de nacionalizar los hidrocarburos, al tiempo que criticó a la brasileña Petrobras por operar ilegalmente en su país.

El mandatario izquierdista, el primer indígena en gobernar la nación más pobre de Sudamérica, defendió además la cooperación que entabló con Cuba y Venezuela; y pidió a Perú, Colombia y Ecuador dejar sus tratativas de libre comercio con Estados Unidos.

Vestido con un tradicional abrigo boliviano y camisa abierta, Morales concentró toda la atención de la prensa en Viena, donde el viernes comenzará la IV Cumbre de líderes europeos y latinoamericanos.

"No hay por qué pensar en indemnización; si expropiáramos bienes o tecnología tendríamos que indemnizar, pero acá no estamos expropiando", dijo Morales sobre la nacionalización de los hidrocarburos decretada el 1 de mayo.

Además de poner en manos del Estado la producción de crudo y gas natural del país, la medida incluyó la expropiación parcial de dos refinerías de Petrobras en Bolivia y de la filial local de la petrolera española Repsol-YPF, por las que Bolivia está dispuesta a compensar a las compañías.

Además, la nacionalización reavivó los planes de La Paz por aumentar el precio de sus exportaciones de gas natural a Argentina y Brasil, causando preocupación en dos economías que dependen del fluido.

Desde Madrid, Repsol dijo que respetará la decisión de Bolivia de renegociar en los próximos seis meses los contratos petroleros para adaptarlos a la nueva regulación, pero aclaró que irá a los tribunales si no obtiene un buen arreglo.

Tras una reunión de cinco horas en La Paz con funcionarios del Ministerio de Hidrocarburos boliviano que terminó a la medianoche del miércoles, la estatal Petrobras también anunció que se sentará a negociar los nuevos contratos.

La nacionalización resintió las relaciones entre Morales y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo gobierno ve la decisión como una señal de la creciente influencia del mandatario venezolano, Hugo Chávez, sobre el gobierno boliviano.

Chávez, quien viene aumentando desde hace tiempo su influencia sobre los países sudamericanos con numerosos acuerdos que siempre incluyen ventas de petróleo en condiciones muy favorables, apoyó la nacionalización boliviana.

Además consiguió que La Paz lo siguiera en su plan por abandonar el pacto comercial que los une con Perú, Colombia y Ecuador por no abandonar estos países sus negociaciones con Washignton por un acuerdo de libre comercio.

Los cada vez más agudos conflictos entre países de América Latina quedaron expuestos el jueves en Viena, donde Perú y México rechazaron la radicalización del gobierno de Bolivia e intentaron poner límites a la influencia de Chávez.

Petrobras es el principal inversor privado en el mercado energético del país andino, que alberga las segundas mayores reservas de gas natural de Sudamérica después de las de Venezuela. (Reuters).