05 Abril 2006 Seguir en 
La cruzada iniciada por los compañeros y amigos de Paulina Lebbos repercutió en varios sectores de la sociedad. Es que al pedido de justicia que realizan los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, que marchan desde la sede académica hasta la plaza Independencia todos los martes, se sumó ayer el de familiares de otros crímenes ocurridos en Tucumán, y que aún permanecen sin resolución. Asimismo, el de personas que se sienten desprotegidas por el Estado y que decidieron unirse a la manifestación para ser escuchadas.
Más de 150 personas (la marcha más concurrida hasta el momento) se reunieron para reclamar por justicia. Muchos de ellos se sumaron a la marcha en inmediaciones de la plaza Independencia. Allí justamente estaba esperando Alberto Lebbos, el padre de Paulina. Sosteniendo una foto de su hija, el hombre dio una vuelta a la plaza junto con los demás. Una de las estudiantes de Comunicación Social gritaba las consignas con un megáfono. Una por una fueron nombradas las personas cuyos crímenes o desapariciones permanecen impunes. Entre ellos, además del de Paulina, se pidió por Roberto Díaz, por Mauro Reartez, por Roque Romano, por David Acuña, por Lucas Quiroz, por Francisco Tolaba, por César Mansilla y por María de los Angeles “Marita” Verón.
Acompañantes
De la marcha participaron además las monjas Martha Pelloni y Berta Povalej, quienes el lunes también se habían sumado al reclamo de Susana Trimarco, la madre de “Marita”, al cumplirse cuatro años de la desaparición de la joven. De la marcha también participó César Soto, el novio de Paulina, con quien tiene una hija, aunque no se cruzó con Lebbos, con el que está enfrentado. El joven estuvo junto a su madre.
Al grito de “se va a acabar, se va a acabar, se va a acabar la impunidad” y “el pueblo, unido, jamás será vencido”, los manifestantes, muchos de los cuales llevaban velas encendidas, se hicieron escuchar frente a Casa de Gobierno. En la marcha también estuvo Héctor Manfredo, referente del Partido Comunista, y Tiburcio López Guzmán, del Movimiento Popular Tucumano, saludó a Lebbos y le expresó su apoyo. Muy pocos policías custodiaron la marcha y cortaron el tránsito para que no hubiera problemas con los manifestantes. Luego de dar una vuelta a la plaza, la manifestación se detuvo frente a Casa de Gobierno y allí, en las escalinatas de ingreso, colocaron las velas que llevaban junto a fotos de Paulina. Alberto Lebbos volvió a ser muy crítico con los responsables de la seguridad en la provincia. “Desde el 26 de febrero a esta parte no se hizo nada. Pasan los días y lo único que sabemos es que a mi hija la mataron; pero desconocemos quién es el asesino”, afirmó. “Nada ha cambiado en materia de seguridad desde que se fue Pablo Baillo. Siguen todos los otros y la metodología aún es la misma: demonizar a la víctima y a sus familiares, y no encargarse de buscar a los verdaderos responsables de los delitos”, agregó.
Un debate
Al término de la marcha, los manifestantes se convocaron para el próximo martes. Además, desde la asociación Casa de Mujeres, se pidió que al término de esa marcha se realice un debate abierto sobre la seguridad en la provincia como una forma de sumar para evitar que casos como el de Paulina Lebbos se repitan.
Más de 150 personas (la marcha más concurrida hasta el momento) se reunieron para reclamar por justicia. Muchos de ellos se sumaron a la marcha en inmediaciones de la plaza Independencia. Allí justamente estaba esperando Alberto Lebbos, el padre de Paulina. Sosteniendo una foto de su hija, el hombre dio una vuelta a la plaza junto con los demás. Una de las estudiantes de Comunicación Social gritaba las consignas con un megáfono. Una por una fueron nombradas las personas cuyos crímenes o desapariciones permanecen impunes. Entre ellos, además del de Paulina, se pidió por Roberto Díaz, por Mauro Reartez, por Roque Romano, por David Acuña, por Lucas Quiroz, por Francisco Tolaba, por César Mansilla y por María de los Angeles “Marita” Verón.
Acompañantes
De la marcha participaron además las monjas Martha Pelloni y Berta Povalej, quienes el lunes también se habían sumado al reclamo de Susana Trimarco, la madre de “Marita”, al cumplirse cuatro años de la desaparición de la joven. De la marcha también participó César Soto, el novio de Paulina, con quien tiene una hija, aunque no se cruzó con Lebbos, con el que está enfrentado. El joven estuvo junto a su madre.
Al grito de “se va a acabar, se va a acabar, se va a acabar la impunidad” y “el pueblo, unido, jamás será vencido”, los manifestantes, muchos de los cuales llevaban velas encendidas, se hicieron escuchar frente a Casa de Gobierno. En la marcha también estuvo Héctor Manfredo, referente del Partido Comunista, y Tiburcio López Guzmán, del Movimiento Popular Tucumano, saludó a Lebbos y le expresó su apoyo. Muy pocos policías custodiaron la marcha y cortaron el tránsito para que no hubiera problemas con los manifestantes. Luego de dar una vuelta a la plaza, la manifestación se detuvo frente a Casa de Gobierno y allí, en las escalinatas de ingreso, colocaron las velas que llevaban junto a fotos de Paulina. Alberto Lebbos volvió a ser muy crítico con los responsables de la seguridad en la provincia. “Desde el 26 de febrero a esta parte no se hizo nada. Pasan los días y lo único que sabemos es que a mi hija la mataron; pero desconocemos quién es el asesino”, afirmó. “Nada ha cambiado en materia de seguridad desde que se fue Pablo Baillo. Siguen todos los otros y la metodología aún es la misma: demonizar a la víctima y a sus familiares, y no encargarse de buscar a los verdaderos responsables de los delitos”, agregó.
Un debate
Al término de la marcha, los manifestantes se convocaron para el próximo martes. Además, desde la asociación Casa de Mujeres, se pidió que al término de esa marcha se realice un debate abierto sobre la seguridad en la provincia como una forma de sumar para evitar que casos como el de Paulina Lebbos se repitan.










