01 Abril 2006 Seguir en 
A pesar de que los resultados se manejaron en el mayor de los secretos, los investigadores lograron, durante un allanamiento realizado en el sector sur de la ciudad, secuestrar elementos de importancia para la investigación del crimen de Paulina Lebbos.
De un domicilio que está ubicado en Baltasar Aguirre al 1.100, según informaron, los pesquisas encontraron un par de sandalias de mujer, un acolchado y un juego de sábanas que, aparentemente, tendría manchas de sangre.
Los efectivos también hallaron, entre las sábanas de una cama matrimonial del domicilio, una piola de unos 80 centímetros de largo.
La doctora Lilia Moyano, jefa de Laboratorio de la Policía Científica, según consta en el acta realizada por la Policía, guardó todos los elementos manchados y el pedazo de piola para someterlos a una serie de estudios. Los familiares de Paulina, en las próximas horas, definirán si las sandalias secuestradas pertenecían a la joven.
Los investigadores, en esa y en otra vivienda de esa misma cuadra, buscaron la mochila y el celular de la joven, elementos que cargaba la última vez que fue vista con vida por su amiga Virginia Mercado y que, hasta el momento, no fueron ubicados.
Los pesquisas intensificaron la investigación en ese sector de la ciudad por el testimonio de una mujer. Esta, en forma anónima, afirmó que Paulina había sido secuestrada y mantenida en cautiverio por lo menos dos días en una vivienda de la zona.
La testigo aseguró que iba a dar mayores datos cuando se asegure cobrar los $40.000 de recompensa que ofrecía la familia Lebbos.
Sin embargo, la misteriosa mujer no volvió a dar señales y los investigadores sospechan que habría sido amenazada por la persona a la que perjudicó con su testimonio.
De un domicilio que está ubicado en Baltasar Aguirre al 1.100, según informaron, los pesquisas encontraron un par de sandalias de mujer, un acolchado y un juego de sábanas que, aparentemente, tendría manchas de sangre.
Los efectivos también hallaron, entre las sábanas de una cama matrimonial del domicilio, una piola de unos 80 centímetros de largo.
La doctora Lilia Moyano, jefa de Laboratorio de la Policía Científica, según consta en el acta realizada por la Policía, guardó todos los elementos manchados y el pedazo de piola para someterlos a una serie de estudios. Los familiares de Paulina, en las próximas horas, definirán si las sandalias secuestradas pertenecían a la joven.
Los investigadores, en esa y en otra vivienda de esa misma cuadra, buscaron la mochila y el celular de la joven, elementos que cargaba la última vez que fue vista con vida por su amiga Virginia Mercado y que, hasta el momento, no fueron ubicados.
Los pesquisas intensificaron la investigación en ese sector de la ciudad por el testimonio de una mujer. Esta, en forma anónima, afirmó que Paulina había sido secuestrada y mantenida en cautiverio por lo menos dos días en una vivienda de la zona.
La testigo aseguró que iba a dar mayores datos cuando se asegure cobrar los $40.000 de recompensa que ofrecía la familia Lebbos.
Sin embargo, la misteriosa mujer no volvió a dar señales y los investigadores sospechan que habría sido amenazada por la persona a la que perjudicó con su testimonio.








