La Policía allanó por segunda vez la casa del novio de la estudiante

Los investigadores buscaban algunas pruebas que les permitieran esclarecer puntos del caso. No estuvo presente durante el procedimiento.

SOSPECHOSO. Soto todavía está bajo la lupa de los investigadores. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
SOSPECHOSO. Soto todavía está bajo la lupa de los investigadores. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
01 Abril 2006
La Policía allanó el jueves el domicilio de César Soto, el novio de Paulina Lebbos, la joven que fue brutalmente asesinada, según lo informó Eduardo Moreno, su abogado defensor. La medida, que se habría realizado por un pedido de la querella, no habría dado resultados positivos, informaron.
Según trascendió de fuentes tribunalicias, la Policía no encontró en la casa de Soto los elementos que buscaba y por lo tanto no se realizaron secuestros. Los efectivos no quisieron difundir el motivo del allanamiento, ya que profundizarán la investigación y las medidas en los próximos días.
Moreno aclaró que Soto no estuvo presente durante el procedimiento. "En el momento de la medida estaba trabajando, pero él siempre está a disposición de la Justicia. Esta fue una medida lógica, puesto que se deben investigar a todos los allegados a la víctima", aclaró. Moreno no pudo informar qué estaban buscando los investigadores ni si consiguieron secuestrar algún elemento de importancia para el esclarecimiento del caso.
Esta es la segunda requisa que realizan los efectivos en el domicilio de Soto. La primera se desarrolló al segundo día de haber desaparecido la estudiante universitaria. En aquella oportunidad, según trascendió, los pesquisas secuestraron prendas íntimas que supuestamente habrían pertenecido a Paulina y que iban a ser sometidas a distintas pericias, cuyos resultados, por el momento, no se dieron a conocer oficialmente.
Soto nunca dejó de ser investigado por el caso, ya que a su domicilio, según el testimonio de Virginia Mercado, se dirigía Paulina. La pareja mantenía una relación de casi seis años de duración. De esa unión nació una pequeña que actualmente tiene cinco años y que está bajo el cuidado de la familia Lebbos.
El testimonio de un remisero también habría perjudicado al joven. Este, según trascendió, señaló que el 26 de febrero llevó a dos jóvenes, una de las cuales descendió en La Rioja al 400 y la otra, en Cuba al 1.200, es decir, a pocas cuadras de la casa de Soto.
Alberto Lebbos, padre de la joven, desde un primer momento solicitó que se investigue al novio de su hija y a su entorno. Inclusive, a pesar del secreto de sumario, patrocinado por su abogado Emilio Mrad, le pidió al fiscal Alejandro Noguera que se adoptaran varias medidas para confirmar o descartar su participación en el hecho.
Soto declaró al menos dos veces ante Noguera y en varias oportunidades en la Dirección General de Investigaciones. Siempre señaló que no vio a Paulina la noche que desapareció, puesto que él estaba trabajando en un bar de Barrio Norte. El joven y cuatro de sus familiares aceptaron que se les extrajera muestra de pelo para ser analizada.