29 Marzo 2006 Seguir en 
La expansión que viene registrando el arándano en los últimos años en nuestra provincia podría derivar en una sobreproducción de características similares a la que hoy afecta a la citricultura, según evalúan empresarios del sector.
En 2005, en Tucumán se pasó de 150 hectáreas implantadas con este berry a unas 600 hectáreas, informó a LA GACETA el productor de arándanos José Jalil. "En la última campaña hubo una fuerte lluvia con vientos, el 11 de noviembre, que perjudicó a la fruta de exportación, la cual tuvo que ser destinada a la industria para salvar los gastos de cosecha", comentó. Consideró que la tendencia expansiva de este cultivo seguirá en la provincia, porque hay muchos nuevos emprendimientos ya en marcha.
Algunos agricultores creen que ya está sobredimensionado el cultivo del arándano en Tucumán, y que este año podría ocurrir en el sector una crisis similar a la que afecta a la citricultura. En nuestra provincia se cosechan más limones de los que demandan los mercados, lo que lleva a que se sature la oferta de fruta para el procesamiento industrial, lo que redunda en el quebranto de muchos productores. Jalil reconoció que, al igual que ocurre en la citricultura, con la producción de arándanos no se puede sobrevivir con la venta de fruta sólo para la industria. "Así como vamos, es probable que lleguemos a una crisis como la que afecta al limón", admitió.
El arándano es conocido en todo el mundo como blueberry, por su color azul metálico opaco. Es demandado por mercados como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea como fruta fresca en contraestación (invierno), cuando se encuentran desabastecidos. En general, el fruto se consume fresco, aunque también es utilizado en la industrialización. Tucumán es la única provincia del país que produce el 60% de su arándano en octubre, cuando se obtienen los mejores precios. Las principales zonas de plantación de arándanos en la Argentina son Tucumán, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe.
Posibilidades económicas
El presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán, Eduardo Gallo, reconoció que la situación del cultivo en nuestra provincia es de sobredimensionamiento. "Es algo natural si aumenta la producción y no se incrementa el consumo; esperemos que no lleguemos a una situación tan grave como la del limón", remarcó. Opinó que una solución para la crisis pasa por la búsqueda de nuevos mercados para la fruta. "Frenar la producción es imposible, porque no se le puede prohibir a nadie que se dedique a esta actividad", destacó. Consideró que en un principio se hizo mucha propaganda en favor del arándano, con números a menudo ficticios sobre sus posibilidades económicas. "Fue como la fiebre del oro en Estados Unidos, en la que sólo ganaron los que vendían picos y palas. Acá se habla de precios, pero no se vende toda la producción al mismo precio", subrayó Gallo.
Dejó en claro que por ahora es impensable la comercialización de arándanos en el mercado interno. "Aquí no se pagarían ni los costos de cosecha", concluyó.
En 2005, en Tucumán se pasó de 150 hectáreas implantadas con este berry a unas 600 hectáreas, informó a LA GACETA el productor de arándanos José Jalil. "En la última campaña hubo una fuerte lluvia con vientos, el 11 de noviembre, que perjudicó a la fruta de exportación, la cual tuvo que ser destinada a la industria para salvar los gastos de cosecha", comentó. Consideró que la tendencia expansiva de este cultivo seguirá en la provincia, porque hay muchos nuevos emprendimientos ya en marcha.
Algunos agricultores creen que ya está sobredimensionado el cultivo del arándano en Tucumán, y que este año podría ocurrir en el sector una crisis similar a la que afecta a la citricultura. En nuestra provincia se cosechan más limones de los que demandan los mercados, lo que lleva a que se sature la oferta de fruta para el procesamiento industrial, lo que redunda en el quebranto de muchos productores. Jalil reconoció que, al igual que ocurre en la citricultura, con la producción de arándanos no se puede sobrevivir con la venta de fruta sólo para la industria. "Así como vamos, es probable que lleguemos a una crisis como la que afecta al limón", admitió.
El arándano es conocido en todo el mundo como blueberry, por su color azul metálico opaco. Es demandado por mercados como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea como fruta fresca en contraestación (invierno), cuando se encuentran desabastecidos. En general, el fruto se consume fresco, aunque también es utilizado en la industrialización. Tucumán es la única provincia del país que produce el 60% de su arándano en octubre, cuando se obtienen los mejores precios. Las principales zonas de plantación de arándanos en la Argentina son Tucumán, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe.
Posibilidades económicas
El presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán, Eduardo Gallo, reconoció que la situación del cultivo en nuestra provincia es de sobredimensionamiento. "Es algo natural si aumenta la producción y no se incrementa el consumo; esperemos que no lleguemos a una situación tan grave como la del limón", remarcó. Opinó que una solución para la crisis pasa por la búsqueda de nuevos mercados para la fruta. "Frenar la producción es imposible, porque no se le puede prohibir a nadie que se dedique a esta actividad", destacó. Consideró que en un principio se hizo mucha propaganda en favor del arándano, con números a menudo ficticios sobre sus posibilidades económicas. "Fue como la fiebre del oro en Estados Unidos, en la que sólo ganaron los que vendían picos y palas. Acá se habla de precios, pero no se vende toda la producción al mismo precio", subrayó Gallo.
Dejó en claro que por ahora es impensable la comercialización de arándanos en el mercado interno. "Aquí no se pagarían ni los costos de cosecha", concluyó.







