28 Marzo 2006 Seguir en 
Mosul/Bagdad.- Un suicida arrastró a la muerte a 40 hombres -y otros 15 resultaron heridos- frente a una oficina de reclutamiento del Ejército iraquí en la localidad de Kask, situado al noroeste de Mosul.
El atacante se aproximó a la fila de espera frente a la oficina de reclutamiento del cuartel militar e hizo estallar un cinturón de explosivos que llevaba adosado.
El cuartel se encuentra en la carretera que comunica Mosul con Tel Afar.
Los centros de reclutamiento suelen ser blanco de atentados, de modo que el Ministerio del Interior iraquí enfrenta serias dificultades para la formación de las nuevas fuerzas de seguridad.
La situación se agrava además ante la imposibilidad de tener en cuenta la calidad y cantidad de los postulantes en el proceso de reclutamiento.
Crítica al Pentágono
“Tras la decisión errónea (del gobierno estadounidense) de disolver el Ejército y la policía iraquí, tuvimos que comenzar de cero sin tener en cuenta la cantidad o la calidad cuando estuvimos reclutando”, dijo el ministro del Interior, Bayan Bakr Solagh. “Como resultado de esta política ahora hay muchos elementos no leales. Hemos descubierto 3.000 infiltrados”, agregó.
Entre otros problemas, pesa el hecho de que muchos grupos armados consiguen tener sus uniformes de manera ilegal, añadió el funcionario.
Reclamo chiíta
En tanto, luego de que decenas de personas desarmadas murieron en una mezquita durante un allanamiento, la Alianza Islámica, el grupo chiíta gobernante, exigió a las fuerzas estadounidenses que devuelvan el control de la seguridad a las autoridades locales.
Chiítas furiosos denunciaron que la masacre fue una operación de fuerzas especiales iraquíes respaldadas por asesores militares estadounidenses. El Pentágono negó haber atacado la mezquita. (Reuter-AFP-NA)
El atacante se aproximó a la fila de espera frente a la oficina de reclutamiento del cuartel militar e hizo estallar un cinturón de explosivos que llevaba adosado.
El cuartel se encuentra en la carretera que comunica Mosul con Tel Afar.
Los centros de reclutamiento suelen ser blanco de atentados, de modo que el Ministerio del Interior iraquí enfrenta serias dificultades para la formación de las nuevas fuerzas de seguridad.
La situación se agrava además ante la imposibilidad de tener en cuenta la calidad y cantidad de los postulantes en el proceso de reclutamiento.
Crítica al Pentágono
“Tras la decisión errónea (del gobierno estadounidense) de disolver el Ejército y la policía iraquí, tuvimos que comenzar de cero sin tener en cuenta la cantidad o la calidad cuando estuvimos reclutando”, dijo el ministro del Interior, Bayan Bakr Solagh. “Como resultado de esta política ahora hay muchos elementos no leales. Hemos descubierto 3.000 infiltrados”, agregó.
Entre otros problemas, pesa el hecho de que muchos grupos armados consiguen tener sus uniformes de manera ilegal, añadió el funcionario.
Reclamo chiíta
En tanto, luego de que decenas de personas desarmadas murieron en una mezquita durante un allanamiento, la Alianza Islámica, el grupo chiíta gobernante, exigió a las fuerzas estadounidenses que devuelvan el control de la seguridad a las autoridades locales.
Chiítas furiosos denunciaron que la masacre fue una operación de fuerzas especiales iraquíes respaldadas por asesores militares estadounidenses. El Pentágono negó haber atacado la mezquita. (Reuter-AFP-NA)







