26 Marzo 2006 Seguir en 
Los músicos del rock tucumano tienen diferentes opiniones respeto de la polémica desatada por la vuelta de Callejeros a los escenarios. Saben que es un tema caliente, y varios prefirieron no hacer públicas sus opiniones. Si bien la gran mayoría coincide en que la banda tiene derecho a tocar, también consideran que es demasiado pronto.
"No lo veo mal y no voy a salir a pedir que no toquen; cada uno sabe cómo lleva su carrera, pero considero que es muy reciente la tragedia de Cromagnon. Esta dejó una herida abierta y no es fácil la situación", expresó Darío Souza, cantante de Burritos.
Atilio Cabral, guitarrista de Malas Lenguas, aclaró que Callejeros no le gusta, pero que no la rechaza por completo. Opinó que tienen derecho, más allá de las responsabilidades que puedan tener en lo que pasó el 30 de diciembre de 2004. "Hubo muchas bandas tocando en lugares que no se sabía cómo estaban; pudo haber pasado en otro local y con otra banda", acotó.
Matías Medina, el baterista de Zyon, fue, tal vez, el más tajante en su afirmación: "no deberían tocar, pero la decisión tendría que salir de ellos; no habría que estar pidiéndosela".
Media sombra
Darío dijo, además, que hasta la muerte de 194 personas en el incendio en Cromagnon había bastante inconsciencia sobre la seguridad. "En 2004, antes de Cromagnon, tocamos en el club Avellaneda Central; como no había matafuegos, los llevamos nosotros y pintamos las salidas de emergencia... Pero después de Cromagnon, nos dimos cuenta de que ahí había una media sombra...", reflexionó.
El músico recordó, por ejemplo, los recitales que se hacían en el legendario pub Dick Tracy. "Había alfombras en el piso, era un espacio reducido y había una sola puerta, que era chica", dijo. En este sentido, consideró: "la experiencia de Cromagnon -al menos- sirvió para tomar conciencia, y tal vez para que en el futuro se abran lugares con las correctas condiciones de seguridad para el rock; con buena acústica y con otros detalles que les hagan bien a las bandas y al público".
Darío y Atilio, como la mayor parte de los consultados que no quisieron figurar en la nota, coincidieron en que no se puede responsabilizar a Callejeros por la oleada de clausuras de locales tucumanos que se desató tras la tragedia. "Es culpa de los dueños de los locales, que nunca se jugaron, que coimearon por la habilitación y no les importó nunca nada", expresó el violero de Malas Lenguas.
Matías, en cambio, sostuvo: "la situación está directamente ligada a lo que pasó en Cromagnon, y ahora, a lo de Paulina (Lebbos, la joven asesinada el 26 de febrero). Todo se agravó, y si toca Callejeros, va a ser peor para Tucumán".
Creo que por una cuestión de respeto y de moral, la banda no debería actuar, no sólo en Tucumán, sino en ningún lugar del mundo. A la culpa la tuvieron todos: Chabán, Ibarra, la misma gente, que fue muy irresponsable, y la banda, que incentivó a la multitud para que encendiera bengalas. El rock no significa descontrol y las víctimas de aquel terrible hecho se merecen un poco de respeto.
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Andres Garcia
themonex@hotmail.com
Ignorancia
Después de la tragedia de Cromagnon, a causa de la irresponsabilidad de Callejeros, Chabán y las autoridades "competentes", las bandas chicas de Tucumán se quedaron sin lugares para tocar porque las autoridades "competentes" se dedicaron a clausurar cualquier local, contara o no con las habilitaciones. Las autoridades, para evitar otra tragedia, no se dedican a exigir condiciones de seguridad, sino que simplemente los clausuran. ¿Cómo se puede comparar la realidad de Buenos Aires con la de Tucumán? En Cromagnon había 3.000 personas cuando la capacidad era mucho menor. En Tucumán, es impensable que llegue a pasar eso en los locales que clausuran, ya que es muy difícil que asistan más de 300 personas. Un empresario pretende traer a Callejeros, y lo peor es que hay gente dispuesta a pagar lo que estos muchachos pidan. Tengo una idea mejor... ¿por qué no traemos a Chabán y lo nombramos ciudadano ilustre? Si alguien dudaba de los límites de la ignorancia, ahora se dará cuenta de que a veces no tiene límites.
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Jose Luis Acosta
poyofink@hotmail.com
Venganza
Los padres de los que perdieron su vida en Cromagnon no hacen otra cosa que seguir buscando culpables y se volvieron una molestia total. Primero Chabán, que hace un año está en prisión preventiva, y no hay manera de que pueda terminar su vida fuera de una celda. Buscaron el juicio político para el jefe de Gobierno porteño y lograron su destitución, pero no se conformaron; quieren más. Todos sabemos que perder un hijo es una gran tragedia, pero no se les puede permitir ir por la calle pidiendo justicia y buscando más culpables. Ahora resulta que también quieren evitar que Callejeros se presente en Tucumán. ¿Esto querrían sus hijos? En mi opinión, tienen sed de venganza, no de justicia, y no es lo mismo.
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Alejandro Brito
super___1@hotmail.com
"No lo veo mal y no voy a salir a pedir que no toquen; cada uno sabe cómo lleva su carrera, pero considero que es muy reciente la tragedia de Cromagnon. Esta dejó una herida abierta y no es fácil la situación", expresó Darío Souza, cantante de Burritos.
Atilio Cabral, guitarrista de Malas Lenguas, aclaró que Callejeros no le gusta, pero que no la rechaza por completo. Opinó que tienen derecho, más allá de las responsabilidades que puedan tener en lo que pasó el 30 de diciembre de 2004. "Hubo muchas bandas tocando en lugares que no se sabía cómo estaban; pudo haber pasado en otro local y con otra banda", acotó.
Matías Medina, el baterista de Zyon, fue, tal vez, el más tajante en su afirmación: "no deberían tocar, pero la decisión tendría que salir de ellos; no habría que estar pidiéndosela".
Media sombra
Darío dijo, además, que hasta la muerte de 194 personas en el incendio en Cromagnon había bastante inconsciencia sobre la seguridad. "En 2004, antes de Cromagnon, tocamos en el club Avellaneda Central; como no había matafuegos, los llevamos nosotros y pintamos las salidas de emergencia... Pero después de Cromagnon, nos dimos cuenta de que ahí había una media sombra...", reflexionó.
El músico recordó, por ejemplo, los recitales que se hacían en el legendario pub Dick Tracy. "Había alfombras en el piso, era un espacio reducido y había una sola puerta, que era chica", dijo. En este sentido, consideró: "la experiencia de Cromagnon -al menos- sirvió para tomar conciencia, y tal vez para que en el futuro se abran lugares con las correctas condiciones de seguridad para el rock; con buena acústica y con otros detalles que les hagan bien a las bandas y al público".
Darío y Atilio, como la mayor parte de los consultados que no quisieron figurar en la nota, coincidieron en que no se puede responsabilizar a Callejeros por la oleada de clausuras de locales tucumanos que se desató tras la tragedia. "Es culpa de los dueños de los locales, que nunca se jugaron, que coimearon por la habilitación y no les importó nunca nada", expresó el violero de Malas Lenguas.
Matías, en cambio, sostuvo: "la situación está directamente ligada a lo que pasó en Cromagnon, y ahora, a lo de Paulina (Lebbos, la joven asesinada el 26 de febrero). Todo se agravó, y si toca Callejeros, va a ser peor para Tucumán".
Locos por el rock
Por respetoCreo que por una cuestión de respeto y de moral, la banda no debería actuar, no sólo en Tucumán, sino en ningún lugar del mundo. A la culpa la tuvieron todos: Chabán, Ibarra, la misma gente, que fue muy irresponsable, y la banda, que incentivó a la multitud para que encendiera bengalas. El rock no significa descontrol y las víctimas de aquel terrible hecho se merecen un poco de respeto.
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Andres Garcia
themonex@hotmail.com
Ignorancia
Después de la tragedia de Cromagnon, a causa de la irresponsabilidad de Callejeros, Chabán y las autoridades "competentes", las bandas chicas de Tucumán se quedaron sin lugares para tocar porque las autoridades "competentes" se dedicaron a clausurar cualquier local, contara o no con las habilitaciones. Las autoridades, para evitar otra tragedia, no se dedican a exigir condiciones de seguridad, sino que simplemente los clausuran. ¿Cómo se puede comparar la realidad de Buenos Aires con la de Tucumán? En Cromagnon había 3.000 personas cuando la capacidad era mucho menor. En Tucumán, es impensable que llegue a pasar eso en los locales que clausuran, ya que es muy difícil que asistan más de 300 personas. Un empresario pretende traer a Callejeros, y lo peor es que hay gente dispuesta a pagar lo que estos muchachos pidan. Tengo una idea mejor... ¿por qué no traemos a Chabán y lo nombramos ciudadano ilustre? Si alguien dudaba de los límites de la ignorancia, ahora se dará cuenta de que a veces no tiene límites.
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Jose Luis Acosta
poyofink@hotmail.com
Venganza
Los padres de los que perdieron su vida en Cromagnon no hacen otra cosa que seguir buscando culpables y se volvieron una molestia total. Primero Chabán, que hace un año está en prisión preventiva, y no hay manera de que pueda terminar su vida fuera de una celda. Buscaron el juicio político para el jefe de Gobierno porteño y lograron su destitución, pero no se conformaron; quieren más. Todos sabemos que perder un hijo es una gran tragedia, pero no se les puede permitir ir por la calle pidiendo justicia y buscando más culpables. Ahora resulta que también quieren evitar que Callejeros se presente en Tucumán. ¿Esto querrían sus hijos? En mi opinión, tienen sed de venganza, no de justicia, y no es lo mismo.
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Alejandro Brito
super___1@hotmail.com







