Las infracciones impunes

Una actitud desaprensiva de los remiseros y que debe recibir el correspondiente castigo.

06 Abril 2002
Casi a diario, en las horas hábiles de la jornada, pueden verse remises estacionados en dos críticas esquinas del centro tucumano: las intersecciones de Crisóstomo Alvarez con 9 de Julio y con Congreso. La ilegal detención tiene lugar prácticamente en la ochava, suscitando una franca obstrucción del tránsito por esas calles, de por sí estrechas. En el primer caso, obliga a los terceros automovilistas a realizar maniobras para girar por 9 de Julio.
Llama enormemente la atención que tal infracción no parezca preocupar a los agentes de tránsito, cuya misión se supone que consiste en mantener libre y ordenada la circulación de los automotores por la calzada. Y no menos llama la atención el hecho de que se demuestre así tan olímpica indiferencia respecto de normas que todos conocen perfectamente.
Ello evidencia hasta qué punto se ha deteriorado, en San Miguel de Tucumán, el respeto debido a la ley. La falta de sanciones ha fortalecido una deplorable conciencia de impunidad. De ella solamente puede derivarse una ciudad cada vez más caótica, sometida a los dictados del capricho de los usuarios de la vía pública. Es peligroso mantener semejante situación.

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