25 Marzo 2006 Seguir en 
LOS ANGELES.- Denzel Washington está considerado uno de los mejores actores afroamericanos que han surgido en Hollywood en los últimos 20 años. Pero, aunque ha recibido múltiples premios y reconocimientos por su labor artística, él considera que todavía existen muchos prejuicios raciales en la industria cinematográfica de este país.
Esta opinión es compartida por el director Spike Lee, con el que recientemente trabajó en el filme "Inside Man".
"Spike y yo no únicamente somos buenos amigos; también tenemos puntos de vista parecidos acerca de la forma en que los productores hollywoodenses perciben nuestra cultura", ha dicho Washington en varias entrevistas. "A ellos, lo único que les gusta hacer son películas con mucho hip-hop, en las que se habla de drogadictos y de pandilleros de piel oscura.
Aunque algunos de nosotros hemos alcanzado cierto reconocimiento, la verdad es que seguimos fuera del área de influencia que tienen los actores blancos".
"Aunque Morgan Freeman, Halle Berry y yo hemos ganado un Oscar, eso no significa que se estén abriendo más puertas para otros artistas como nosotros. Se trata de una ilusión creada por quienes controlan esta industria", explicó el actor. "En cierto sentido puede decirse que, sin quererlo, nos hemos convertido en representantes de un sector de la sociedad de este país a los que, por una serie de razones políticamente correctas, de vez en cuando se les permite tener cierta visibilidad. Después se vuelven a olvidar de quiénes somos".
Dirigido anteriormente por Spike Lee en la película "Malcolm X", Washington, de 52 años y nacido en Nueva York, describió a ?Inside Man? como "un reencuentro que había estado buscando desde hace algunos años". "Trabajar con alguien como Spike siempre es algo muy estimulante para mí porque, además de tener una relación creativa durante el rodaje, él es una persona, que siempre busca tiempo para discutir ideas y puntos de vista acerca de lo que pasa a nuestro alrededor", indicó el protagonista de "Training Day", filme por el que ganó el Oscar en 2001 en la categoría de Mejor Actor. (Especial)
Esta opinión es compartida por el director Spike Lee, con el que recientemente trabajó en el filme "Inside Man".
"Spike y yo no únicamente somos buenos amigos; también tenemos puntos de vista parecidos acerca de la forma en que los productores hollywoodenses perciben nuestra cultura", ha dicho Washington en varias entrevistas. "A ellos, lo único que les gusta hacer son películas con mucho hip-hop, en las que se habla de drogadictos y de pandilleros de piel oscura.
Aunque algunos de nosotros hemos alcanzado cierto reconocimiento, la verdad es que seguimos fuera del área de influencia que tienen los actores blancos".
"Aunque Morgan Freeman, Halle Berry y yo hemos ganado un Oscar, eso no significa que se estén abriendo más puertas para otros artistas como nosotros. Se trata de una ilusión creada por quienes controlan esta industria", explicó el actor. "En cierto sentido puede decirse que, sin quererlo, nos hemos convertido en representantes de un sector de la sociedad de este país a los que, por una serie de razones políticamente correctas, de vez en cuando se les permite tener cierta visibilidad. Después se vuelven a olvidar de quiénes somos".
Dirigido anteriormente por Spike Lee en la película "Malcolm X", Washington, de 52 años y nacido en Nueva York, describió a ?Inside Man? como "un reencuentro que había estado buscando desde hace algunos años". "Trabajar con alguien como Spike siempre es algo muy estimulante para mí porque, además de tener una relación creativa durante el rodaje, él es una persona, que siempre busca tiempo para discutir ideas y puntos de vista acerca de lo que pasa a nuestro alrededor", indicó el protagonista de "Training Day", filme por el que ganó el Oscar en 2001 en la categoría de Mejor Actor. (Especial)







