23 Marzo 2006 Seguir en 
En vista de las protestas contra la liberalización del derecho laboral, el primer ministro francés, Dominque de Villepin, ofreció hoy por primera vez conversaciones directas a las partes en conflicto.
También el ministro para la Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, está dispuesto al diálogo, escribió Villepin a los agentes sociales en una carta que les envió.
A pesar de su disposición al diálogo, sin embargo, el ministro descartó la retirada del nuevo contrato laboral para los jóvenes, como le exigieron nuevamente los sindicatos y movimientos estudiantiles.
La revuelta en Francia se lleva a cabo en un contexto de crisis del sistema político que, según los analistas, se traduce en una brecha creciente entre los electores y sus representantes.
Este divorcio entre el pueblo y los políticos tradicionales desembocó en los últimos años en dos sismos: la eliminación en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2002 del candidato socialista Lionel Jospin, reemplazado por el líder de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, y la amplia victoria del "no" (55%) en mayo pasado en el referéndum sobre la Constitución europea a pesar del consenso de las elites en su favor.
Esta crisis de confianza alienta a los franceses a salir a las calles para manifestar su descontento sin pasar por intermediarios. (Agencias).
También el ministro para la Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, está dispuesto al diálogo, escribió Villepin a los agentes sociales en una carta que les envió.
A pesar de su disposición al diálogo, sin embargo, el ministro descartó la retirada del nuevo contrato laboral para los jóvenes, como le exigieron nuevamente los sindicatos y movimientos estudiantiles.
La revuelta en Francia se lleva a cabo en un contexto de crisis del sistema político que, según los analistas, se traduce en una brecha creciente entre los electores y sus representantes.
Este divorcio entre el pueblo y los políticos tradicionales desembocó en los últimos años en dos sismos: la eliminación en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2002 del candidato socialista Lionel Jospin, reemplazado por el líder de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, y la amplia victoria del "no" (55%) en mayo pasado en el referéndum sobre la Constitución europea a pesar del consenso de las elites en su favor.
Esta crisis de confianza alienta a los franceses a salir a las calles para manifestar su descontento sin pasar por intermediarios. (Agencias).







