En Niogasta, algunos recurren al tractor para ir a la escuela

El desborde del río Chico dejó intransitables los caminos vecinales.

CUMPLEN CON SU DEBER. Trepadas en un carro helvético, las maestras se dirigen a la escuela Nº 41. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
CUMPLEN CON SU DEBER. Trepadas en un carro helvético, las maestras se dirigen a la escuela Nº 41. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Por Redacción LA GACETA 22 Marzo 2006
Todos los años, después de las torrenciales lluvias de verano que causan el desborde del río Chico, los pobladores de Niogasta -al sur del departamento de Simoca- quedan totalmente incomunicados.
El río perdió su cauce natural en 1999 y, cuando desborda, los caminos vecinales parecen sus afluentes. A raíz de esta situación, desaparecieron algunos pueblos, cuyos moradores se mudaron a Monteagudo. En época de inundaciones, pocos pueden salir de su encierro. Las maestras de la escuela Nº 41 fueron a dictar clases en un tractor. “Le pedimos al Gobierno que no nos abandone”, expresó una docente.                            









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