La sobreocupación horaria afecta al 40% del empleo

Advierten que las empresas locales desarrollan una cultura laboral antigua. El empleado "corcho". Unas 116.000 personas trabajan más de 45 horas semanales en el Gran Tucumán. Aseguran que las firmas no contemplan la calidad de vida del personal.

20 Marzo 2006
Envueltos en un vertiginoso ritmo laboral, unos 116.000 tucumanos trabajan más de 45 horas por semana y representan la tasa de sobreocupación horaria en el Gran San Miguel de Tucumán, que trepa al 36,1% de la Población Económicamente Activa (PEA) del conglomerado urbano.
La cifra, que se mantiene estable en relación con años anteriores, representa, además, el 40% de la población ocupada, que totaliza 287.210 trabajadores. Se trata de los que trabajan más de 8 horas diarias, ya sea en uno o más empleos. Los datos corresponden al IV trimestre de 2005 y surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza trimestralmente la Dirección de Estadística de la provincia.
Este fenómeno puede explicarse básicamente por dos motivos, según el especialista en recursos humanos Edmundo Guitart. Por un lado, las empresas mantienen una cantidad fija de personal, pese a que aumenta la actividad productiva -en un contexto de recuperación económica-, con la idea de abaratar costos. Por ello, prefieren extender la jornada laboral en vez de incorporar a un nuevo empleado. Al mismo tiempo, las empresas ejercen presión sobre los empleados y los instan a cuidar su fuente de trabajo, amparándose en el alto nivel de oferta de mano de obra desocupada que hay en el mercado.
Por otro lado, existe el empleado "corcho" que aporta ineficiencia al funcionamiento de la organización. "Son los que cumplen un horario, pero no aportan a la creatividad de la empresa. En definitiva, invaden el fenómeno del trabajo y se transforman en parásitos dentro de las empresas", sostuvo Guitart, quien es profesor de carreras de grado y de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT.
A esto se agrega la realidad económica, que obliga a muchas personas a buscar más de un empleo para lograr compensar la suba constante del costo de vida. "Las organizaciones tucumanas, en su mayoría, siguen con una cultura laboral antigua; creen que tienen que hacer mucho más producción con muchos menos recursos", señaló Guitart. Y advirtió que, ante este panorama, las empresas tendrán que afrontar el desafío del cambio.
Según el especialista, las compañías no sólo van a crecer en base al esfuerzo, sino también en base a la creatividad y al espíritu de innovación de su personal. "El empleado tiene que estar satisfecho con lo que hace. De hecho, el valor agregado que exige el mercado solamente lo da la gente en la medida en que pueda crear y pensar. Para ello, es necesario privilegiar su calidad de vida", sentenció.
En los países desarrollados, la filosofía de trabajo es distinta. Allí, muchas organizaciones aplican la teoría del flex-time (tiempo flexible), que implica que los empleados no cumplen un horario rígido, sino una cantidad determinada de horas en función de los objetivos de la empresa y de su satisfacción personal", comentó Guitart.
El consultor privado resaltó que hay empresas tucumanas de los sectores del servicio y de la industria que ya están dispuestas al cambio.

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