16 Marzo 2006 Seguir en 
Es otra medida de emergencia, que no soluciona nada ni conforma a todos los sectores. En la Argentina, debería instrumentarse una reforma tributaria profunda y asignarse parte de los recursos del aumento tan fuerte en la recaudación, en lugar de malgastarlos. No hubo ninguna discusión sobre si este cambio, instrumentado por el Gobierno, era el más indicado y eficiente para beneficiar a la mayor cantidad de gente posible.
Cuando hubo problemas por los reclamos de la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, la ministra Felisa Miceli dijo que iba a formarse una comisión para estudiar el caso, hecho que desmintió el Presidente. El problema de los argentinos es que llegadas las crisis, nuestros funcionarios aumentan los impuestos para evitar moderar el gasto. Luego, en épocas de vacas gordas, se olvidan de que nos aumentaron enormemente la presión tributaria y se gastan todo lo que ingresa.
Eso hace que hoy, en el país, esa presión esté en niveles récord. Es evidente que quienes sufren esa asfixia son los trabajadores en relación en dependencia, por no tener ajustados los mínimos no imponibles.
Después de la devaluación, la inflación y los aumentos de sueldos fueron fuertes para el sector formal, pero como el mínimo no subió, la gente cada vez paga mayores montos de impuestos que en 2001, pero sobre la base del mismo sueldo. Lo más grave en la Argentina de hoy sigue siendo que las cosas se imponen, no se discuten. (Exclusivo para LA GACETA)
Cuando hubo problemas por los reclamos de la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, la ministra Felisa Miceli dijo que iba a formarse una comisión para estudiar el caso, hecho que desmintió el Presidente. El problema de los argentinos es que llegadas las crisis, nuestros funcionarios aumentan los impuestos para evitar moderar el gasto. Luego, en épocas de vacas gordas, se olvidan de que nos aumentaron enormemente la presión tributaria y se gastan todo lo que ingresa.
Eso hace que hoy, en el país, esa presión esté en niveles récord. Es evidente que quienes sufren esa asfixia son los trabajadores en relación en dependencia, por no tener ajustados los mínimos no imponibles.
Después de la devaluación, la inflación y los aumentos de sueldos fueron fuertes para el sector formal, pero como el mínimo no subió, la gente cada vez paga mayores montos de impuestos que en 2001, pero sobre la base del mismo sueldo. Lo más grave en la Argentina de hoy sigue siendo que las cosas se imponen, no se discuten. (Exclusivo para LA GACETA)








