05 Marzo 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El subsecretario de Programación Económica, Sebastián Katz, admitió que existe preocupación del Gobierno por la suba del 1,1% de la canasta básica, durante febrero.
Katz, no obstante, hizo una evaluación positiva de la cifra del costo de vida, que subió 0,4% en febrero, menos de lo esperado, según dijo. “Es el dato más bajo desde noviembre de 2004”, destacó Katz. El funcionario estimó que la cifra permite proyectar una inflación anual de entre el 8% y el 11% para 2006.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que la cifra del mes pasado revela que la estrategia de realizar acuerdos de precios con empresarios para ordenar las expectativas inflacionarias tuvo éxito.
Sin espiral inflacionaria
Sobre el alza del 1% que se registró sobre los alimentos, Fernández explicó que algunos productos estacionales han tenido aumentos este mes. Según el jefe de Gabinete, con las acciones del Gobierno se cortó una tendencia que predicaba el desarrollo de una espiral inflacionaria.
Con este resultado, mejor que el pronosticado por la mayoría de los analistas y consultores, el Gobierno apuntará ahora todos sus cañones al sector de la carne vacuna, quizás el más importante, que no logró encuadrar dentro de los acuerdos de precios.
La carne vacuna aumentó en febrero el 1%, con picos en algunos cortes como la carne picada que subió el 2%; y el cuadril, que lo hizo el 1,8%. En enero, el Gobierno intentó consensuar con las principales entidades ganaderas un acuerdo de precios, pero la Sociedad Rural, las Confederaciones Rurales Argentinas y los consignatarios de hacienda se negaron. Frente a eso, avanzó con la creación de un registro de exportadores, para limitar las ventas externas y volcar un volumen mayor al mercado interno, con el fin de que bajen los precios.
“Si lo que se hizo con la carne no alcanzó, habrá que seguir trabajando hasta detectar la causa e ir sobre ella”, aseguró Alberto Fernández. Katz, por su parte, afirmó que la contención del precio de la carne es un tema de estudio permanente.
Mientras tanto, muchos economistas coincidieron en que la menor inflación de febrero se atribuye a la intervención del Gobierno, mediante los acuerdos de precios. Javier Alvaredo, director de MVA-Macroeconomía, sostuvo que la suba en algunos rubros acordados no es suficiente para refutar la efectividad de los convenios.
El economista Luciano Laspina dijo que hay que reconocer que los acuerdos de precios en el corto plazo han generado cierta distensión en las expectativas inflacionarias.
Con una visión menos optimista, el director del Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba (CIEC), Luis Di Marco, consideró que un aumento de 1,1% en el IPC es igualmente grave en un país que tiene el 50% de la población bajo la línea de pobreza. (DyN-NA-Télam)
Katz, no obstante, hizo una evaluación positiva de la cifra del costo de vida, que subió 0,4% en febrero, menos de lo esperado, según dijo. “Es el dato más bajo desde noviembre de 2004”, destacó Katz. El funcionario estimó que la cifra permite proyectar una inflación anual de entre el 8% y el 11% para 2006.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que la cifra del mes pasado revela que la estrategia de realizar acuerdos de precios con empresarios para ordenar las expectativas inflacionarias tuvo éxito.
Sin espiral inflacionaria
Sobre el alza del 1% que se registró sobre los alimentos, Fernández explicó que algunos productos estacionales han tenido aumentos este mes. Según el jefe de Gabinete, con las acciones del Gobierno se cortó una tendencia que predicaba el desarrollo de una espiral inflacionaria.
Con este resultado, mejor que el pronosticado por la mayoría de los analistas y consultores, el Gobierno apuntará ahora todos sus cañones al sector de la carne vacuna, quizás el más importante, que no logró encuadrar dentro de los acuerdos de precios.
La carne vacuna aumentó en febrero el 1%, con picos en algunos cortes como la carne picada que subió el 2%; y el cuadril, que lo hizo el 1,8%. En enero, el Gobierno intentó consensuar con las principales entidades ganaderas un acuerdo de precios, pero la Sociedad Rural, las Confederaciones Rurales Argentinas y los consignatarios de hacienda se negaron. Frente a eso, avanzó con la creación de un registro de exportadores, para limitar las ventas externas y volcar un volumen mayor al mercado interno, con el fin de que bajen los precios.
“Si lo que se hizo con la carne no alcanzó, habrá que seguir trabajando hasta detectar la causa e ir sobre ella”, aseguró Alberto Fernández. Katz, por su parte, afirmó que la contención del precio de la carne es un tema de estudio permanente.
Mientras tanto, muchos economistas coincidieron en que la menor inflación de febrero se atribuye a la intervención del Gobierno, mediante los acuerdos de precios. Javier Alvaredo, director de MVA-Macroeconomía, sostuvo que la suba en algunos rubros acordados no es suficiente para refutar la efectividad de los convenios.
El economista Luciano Laspina dijo que hay que reconocer que los acuerdos de precios en el corto plazo han generado cierta distensión en las expectativas inflacionarias.
Con una visión menos optimista, el director del Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba (CIEC), Luis Di Marco, consideró que un aumento de 1,1% en el IPC es igualmente grave en un país que tiene el 50% de la población bajo la línea de pobreza. (DyN-NA-Télam)







