05 Marzo 2006 Seguir en 
El que cueste menos. Esta es la máxima que impera entre las jóvenes que eligen remises o autos de alquiler para trasladarse cuando salen a bailar por las noches y pretenden regresar al amanecer a la casa o, eventualmente, a donde las lleve el destino. Pese a ser conscientes de que a ellas también puede tocarles una situación tan trágica como a Paulina Lebbos, el bolsillo manda a la hora de elegir el vehículo para emprender el viaje. Si este requisito se cumple, comienzan a considerarse otros aspectos para evitar caer en la trampa: la cara del sujeto, el carácter, el estado del auto y, en la mayoría de los casos, si pertenece a una agencia. Esta, por supuesto, debe ser económica.
"Siempre vamos y venimos en remises de dos empresas que ya conocemos. Pero cuando estás volada, te subís a cualquier auto", comentó ayer a la medianoche Fabiana, de 23 años, que prefirió no dar su apellido. "Estoy muy borracha, no quiero tener problemas en mi casa", aseguró.
A la joven la acompañaban dos amigas; una de ellas, Ingrid (22), contó: "el fin de semana pasado me subí sola a un remise que no era de agencia. Estaba tan mal, que me asusté cuando llegué a mi casa; pensé que si el tipo hubiera querido, habría podido llevarme a cualquier parte y yo ni me enteraba".
En cuanto a la desaparición de Lebbos, las chicas aseguraron estar muy perseguidas, pero impotentes ante su propio comportamiento. "Hoy, además de ebrias, nos volveremos con un amigo o en uno de estos remises que ya conocemos. Pero en taxi no, porque cuesta el doble; aunque sea más seguro y nuestros papás nos digan que viajemos seguras", intervino Fabiana.
Lo sorprendente es que las tres amigas estaban bien vestidas y confesaron gastar mucha plata en tragos. "Eso sí, no somos nada al lado de otras chabonas que les roban las billeteras a los chicos y se toman todo en la barra", aclaró la joven, que trabaja de cajera en un boliche céntrico.
Códigos de seguridad
Ayer, Luciana (24) fue a los bares de El Abasto por primera vez y, aunque se maneja en remise, aseguró estar preocupada. "Venimos desde Tafí Viejo y el viaje es largo, no queremos gastar tanto en taxi. Además, si salís pensando en que te va a pasar algo, es mejor no salir", recomendó con decisión.
"Tenemos muchos códigos para cuidarnos. Por ejemplo, elegir el auto según la cara del conductor; cuando se baja tu amiga y quedás sola con el remisero, le decís a ella que la llamás apenas llegás a tu casa. Otra es darle charla al conductor. Si conversa, todo bien", explicó Cecilia (32). "La típica es pedirle al remisero el número de móvil, como si esto te resguardara más", comentó con resignación Viviana (22). "Lo que no va más es esa historia de irte del boliche con el que conociste esa noche y separarte de tus amigas. Por eso siempre tratamos de volvernos de a tres o más. Tenemos que cuidarnos, andamos solas por la calles", advirtió Luciana.
"Siempre vamos y venimos en remises de dos empresas que ya conocemos. Pero cuando estás volada, te subís a cualquier auto", comentó ayer a la medianoche Fabiana, de 23 años, que prefirió no dar su apellido. "Estoy muy borracha, no quiero tener problemas en mi casa", aseguró.
A la joven la acompañaban dos amigas; una de ellas, Ingrid (22), contó: "el fin de semana pasado me subí sola a un remise que no era de agencia. Estaba tan mal, que me asusté cuando llegué a mi casa; pensé que si el tipo hubiera querido, habría podido llevarme a cualquier parte y yo ni me enteraba".
En cuanto a la desaparición de Lebbos, las chicas aseguraron estar muy perseguidas, pero impotentes ante su propio comportamiento. "Hoy, además de ebrias, nos volveremos con un amigo o en uno de estos remises que ya conocemos. Pero en taxi no, porque cuesta el doble; aunque sea más seguro y nuestros papás nos digan que viajemos seguras", intervino Fabiana.
Lo sorprendente es que las tres amigas estaban bien vestidas y confesaron gastar mucha plata en tragos. "Eso sí, no somos nada al lado de otras chabonas que les roban las billeteras a los chicos y se toman todo en la barra", aclaró la joven, que trabaja de cajera en un boliche céntrico.
Códigos de seguridad
Ayer, Luciana (24) fue a los bares de El Abasto por primera vez y, aunque se maneja en remise, aseguró estar preocupada. "Venimos desde Tafí Viejo y el viaje es largo, no queremos gastar tanto en taxi. Además, si salís pensando en que te va a pasar algo, es mejor no salir", recomendó con decisión.
"Tenemos muchos códigos para cuidarnos. Por ejemplo, elegir el auto según la cara del conductor; cuando se baja tu amiga y quedás sola con el remisero, le decís a ella que la llamás apenas llegás a tu casa. Otra es darle charla al conductor. Si conversa, todo bien", explicó Cecilia (32). "La típica es pedirle al remisero el número de móvil, como si esto te resguardara más", comentó con resignación Viviana (22). "Lo que no va más es esa historia de irte del boliche con el que conociste esa noche y separarte de tus amigas. Por eso siempre tratamos de volvernos de a tres o más. Tenemos que cuidarnos, andamos solas por la calles", advirtió Luciana.
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