22 Febrero 2006 Seguir en 
Samarra/Bagdad.- Uno de los principales santuarios de los musulmanes chiitas, la mezquita de Askari en la ciudad de Samarra, 125 kilómetros al norte de Bagdad, resultó fuertemente dañado hoy tras ser dinamitado por extremistas.
Según la policía, la explosión, que causó un muerto y dos heridos, destruyó la mitad de la cúpula dorada de seis metros de altura del famoso santuario, que alberga la tumba del imán Ali Ibn Mohammed al Hadi y su hijo, el imán Hassan al Askari, así como los sepulcros de dos parientes femeninos del profeta Mahoma.
Tras el ataque, miles de chiitas enfurecidos se dirigieron al santuario exigiendo a gritos que se castigue a los responsables.
Muerte a América
Los manifestantes, entre los que había varios estudiosos del islam, gritaron "Alá es grande" y "Muerte a América".
Algunos de ellos arrojaron piedras con las fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior, acusándoles de no haber protegido adecuadamente el santuario.
Testigos dijeron que un grupo de hombres armados, vestidos con uniformes de la Guardia Nacional, había reducido y esposado en la mañana a los vigilantes del santuario y luego colocó el artefacto explosivo en la mezquita.
Unidades del Ejército estadounidense y del Ministerio del Interior de Irak detuvieron a todos los policías encargados de la vigilancia del santuario.
El consejero nacional de seguridad, Muwaffak al Rubai, dijo al canal televisivo Al Arabiya que diez sospechosos habían sido arrestados.
Según la leyenda chiita, Ali al Hadi, el Décimo Santo Imán, nacido en el año 828 en Medina, fue envenenado en 868 en Samarra por orden del califa Al Mutawakkil.
Para los chiitas iraquíes, Samarra es el cuarto lugar de peregrinación más importante, después de Nayaf, Karbala y el barrio bagdadí de Kadhimiya. (dpa)
Según la policía, la explosión, que causó un muerto y dos heridos, destruyó la mitad de la cúpula dorada de seis metros de altura del famoso santuario, que alberga la tumba del imán Ali Ibn Mohammed al Hadi y su hijo, el imán Hassan al Askari, así como los sepulcros de dos parientes femeninos del profeta Mahoma.
Tras el ataque, miles de chiitas enfurecidos se dirigieron al santuario exigiendo a gritos que se castigue a los responsables.
Muerte a América
Los manifestantes, entre los que había varios estudiosos del islam, gritaron "Alá es grande" y "Muerte a América".
Algunos de ellos arrojaron piedras con las fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior, acusándoles de no haber protegido adecuadamente el santuario.
Testigos dijeron que un grupo de hombres armados, vestidos con uniformes de la Guardia Nacional, había reducido y esposado en la mañana a los vigilantes del santuario y luego colocó el artefacto explosivo en la mezquita.
Unidades del Ejército estadounidense y del Ministerio del Interior de Irak detuvieron a todos los policías encargados de la vigilancia del santuario.
El consejero nacional de seguridad, Muwaffak al Rubai, dijo al canal televisivo Al Arabiya que diez sospechosos habían sido arrestados.
Según la leyenda chiita, Ali al Hadi, el Décimo Santo Imán, nacido en el año 828 en Medina, fue envenenado en 868 en Samarra por orden del califa Al Mutawakkil.
Para los chiitas iraquíes, Samarra es el cuarto lugar de peregrinación más importante, después de Nayaf, Karbala y el barrio bagdadí de Kadhimiya. (dpa)







