22 Febrero 2006 Seguir en 
Bogotá.- El comandante del Ejército, general Reinaldo Castellanos, fue destituido por el presidente Alvaro Uribe, que lo responsabilizó por las torturas y los abusos a que fueron sometidos 21 soldados. De esta situación había dado cuenta una revista local. Uribe se manifestó indignado por el ocultamiento de estos hechos por parte de los altos mandos. El mandatario nombró ayer mismo al reemplazante: el general Mario Montoya, cuya designación causó malestar en la cúpula militar por su cercanía con el mandatario. Montoya es un hombre de la línea dura del ejército y tiene experiencia en la lucha contra la guerrilla.
Los abusos a los conscriptos ocurrieron a fines de enero. Castellanos confirmó estos hechos hace 4 días, luego de ser denunciados por un medio gráfico, y dijo sentirse avergonzado. Según la revista, los reclutas sufrieron golpes, quemaduras y vejámenes sexuales por no haber aprobado un entrenamiento de lucha contraguerrillera.
Aunque este es el primer escándalo sobre torturas desde que Uribe asumió la presidencia en agosto de 2002, militares colombianos han estado involucrados anteriormente en acusaciones similares e, incluso, en la muerte de algunos soldados. Usualmente, Uribe, que ha aumentado el número de soldados para combatir a la guerrilla y a los paramilitares, destituye o pide la renuncia de altos mandos cuando se producen errores, lo que es bien visto por sus seguidores. Pero sus decisiones generan malestar en medios castrenses. La designación de Montoya ha roto la línea de mando. Se hablaba ayer de renuncias masivas de los cuadros superiores. (DPA)
Los abusos a los conscriptos ocurrieron a fines de enero. Castellanos confirmó estos hechos hace 4 días, luego de ser denunciados por un medio gráfico, y dijo sentirse avergonzado. Según la revista, los reclutas sufrieron golpes, quemaduras y vejámenes sexuales por no haber aprobado un entrenamiento de lucha contraguerrillera.
Aunque este es el primer escándalo sobre torturas desde que Uribe asumió la presidencia en agosto de 2002, militares colombianos han estado involucrados anteriormente en acusaciones similares e, incluso, en la muerte de algunos soldados. Usualmente, Uribe, que ha aumentado el número de soldados para combatir a la guerrilla y a los paramilitares, destituye o pide la renuncia de altos mandos cuando se producen errores, lo que es bien visto por sus seguidores. Pero sus decisiones generan malestar en medios castrenses. La designación de Montoya ha roto la línea de mando. Se hablaba ayer de renuncias masivas de los cuadros superiores. (DPA)







