10 Febrero 2006 Seguir en 
BEIRUT.- Cientos de miles de musulmanes chiítas y seguidores de la organización Hezbollah se manifestaron en Beirut en protesta por las controvertidas caricaturas de Mahoma publicadas por periódicos europeos. Ante unas 800.000 personas, el líder de Hezbollah libanés, Hassan Nasrallah, exigió a los gobiernos europeos excusas por la ofensa al profeta. "Hoy protestamos con palabras y manifestaciones, pero estamos dispuestos a derramar nuestra sangre si los agravios continúan", advirtió. Frente a estas declaraciones incendiarias, hubo sin embargo un número creciente de llamados de calma. El movimiento islamista Hamas, cuya formación política acaba de ganar las elecciones legislativas palestinas, se ofreció para disipar la crisis entre el mundo islámico y los países occidentales, a condición de que se formule un compromiso para poner fin a las ofensas a los sentimientos de los musulmanes. A su vez, un centenar de personalidades políticas e intelectuales árabes y europeas lanzaron un llamamiento a la moderación.
Ataque suicida
Las manifestaciones continuaron ayer en el mundo árabe, sin la violencia de días anteriores, aunque se había temido una escalada coincidiendo con la celebración musulmana del duelo del Ashura, la fiesta más sagrada de los chiítas. Esta vez, la violencia se originó en una antigua disputa entre sunnitas y chiítas musulmanes. Al menos 35 muertos y cientos de heridos dejó un atentado y disturbios en Pakistán y Afganistán, respectivamente. en Pakistán, un activista sunnita se inmoló en medio de una multitud de chiítas. Murieron 31 peregrinos y otros 50 resultaron heridos. Este nuevo episodio de violencia religiosa, que ha dejado más de 4.000 muertos en Pakistán desde la década de 1990, ocurrió mientras los chiítas conmemoraban el martirio del nieto del profeta Mahoma, el imán Hussein, en la batalla de Karbala (Irak) en 680. En Afganistán, un enfrentamiento entre sunnitas y chiítas dejó 4 muertos y cien heridos en la localidad occidental de Herat. (Reuter-AFP-NA)
Ataque suicida
Las manifestaciones continuaron ayer en el mundo árabe, sin la violencia de días anteriores, aunque se había temido una escalada coincidiendo con la celebración musulmana del duelo del Ashura, la fiesta más sagrada de los chiítas. Esta vez, la violencia se originó en una antigua disputa entre sunnitas y chiítas musulmanes. Al menos 35 muertos y cientos de heridos dejó un atentado y disturbios en Pakistán y Afganistán, respectivamente. en Pakistán, un activista sunnita se inmoló en medio de una multitud de chiítas. Murieron 31 peregrinos y otros 50 resultaron heridos. Este nuevo episodio de violencia religiosa, que ha dejado más de 4.000 muertos en Pakistán desde la década de 1990, ocurrió mientras los chiítas conmemoraban el martirio del nieto del profeta Mahoma, el imán Hussein, en la batalla de Karbala (Irak) en 680. En Afganistán, un enfrentamiento entre sunnitas y chiítas dejó 4 muertos y cien heridos en la localidad occidental de Herat. (Reuter-AFP-NA)
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