Las inundaciones dejaron sin vivienda a 50.000 familias

El presidente boliviano evalua pedir ayuda a la comunidad internacional. Las lluvias han dejado al menos unos 50 muertos.

31 Enero 2006
LA PAZ.- El gobierno pedirá ayuda a la comunidad internacional para asistir a unas 50.000 familias de campesinos damnificadas por los furiosos aguaceros que azotan estos días el país. El presidente, Evo Morales, evaluaba ayer con representantes de organismos internacionales de ayuda la posibilidad de que el apoyo financiero a Bolivia sea inmediato para socorrer a las familias que quedaron a la intemperie, sin abrigos ni alimentos, confirmó el vocero presidencial, Alex Contreras.
Las lluvias, que ya han provocado la muerte de al menos 50 personas este mes, causan estragos en los departamentos de Santa Cruz (este), La Paz (oeste), Tarija (sur) y Beni (nordeste). Sólo en el departamento de La Paz se necesitan unos U$S 10 millones para atender a los damnificados y reparar los caminos, precisó el prefecto (gobernador) José Luis Paredes.

En medio de la noche

Particularmente grave es la situación de unas 5.000 familias de Santa Cruz, precaria y desordenadamente evacuadas. Entre el sábado y el domingo, un turbión destruyó sus viviendas en una vasta extensión, donde 2.500 hectáreas de soja quedaron bajo las aguas. Las tenaces lluvias elevaron el nivel de las aguas del río Grande, que se llevó todo por delante en Madrecitas, Nueva Jerusalén Puerto Céspedes, La Manga, Palmito, Limoncito y Alto Perú, entre otras comarcas. “El agua subió de golpe en medio de la noche. Nunca había sucedido esto”, clamó una campesina. La situación era delicada también en los caseríos de Cuatro Cañadas, donde cientos de personas se hallan en los techos de sus casas, que podrían derrumbarse por la potencia de la correntada. (AFP-NA)


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