Carniceros aseguran que cayeron las ventas

Consignatarios y ganaderos de Tucumán afirman que es imposible congelar el valor de los cortes vacunos. Los empresarios dicen que la solución pasa por incentivar el incremento de la producción.

POCOS CLIENTES. En las carnicerías del Mercado del Norte hay poco público interesado en comprar. LA GACETA / FRANCO VERA
POCOS CLIENTES. En las carnicerías del Mercado del Norte hay poco público interesado en comprar. LA GACETA / FRANCO VERA
31 Enero 2006
Mientras sigue la pulseada entre los sectores que se negaron a firmar un acuerdo con el Gobierno nacional para congelar durante este año los precios de la carne, en Tucumán surgieron posiciones encontradas entre los productores y los comercializadores de carne. Los primeros aseguran que no serán efectivos estos acuerdos, mientras que los otros apuestan a que de esta forma se logrará mejorar las ventas.
“No se puede congelar el precio de la carne por un año, porque no se puede predecir lo que pasará con la hacienda, las sequías y los factores climáticos que afectan la producción”, alertó el vicepresidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Felipe Goizuetta. El dirigente destacó que, pese a esta postura, existe voluntad de diálogo por parte de los productores y consignatarios a nivel nacional. Goizuetta volvió a insistir en que la solución pasa por aumentar la producción bovina, porcina, caprina, ovina y aviaria. “La Argentina es el primer país consumidor de carne del mundo, 64 kilos per cápita, y sólo exporta el 18%”, acotó. Asimismo explicó que el incremento en la demanda interna se debió a la mejora en los ingresos de la clase media. Sin embargo, admitió que todavía hay una franja importante que sigue con bajo poder adquisitivo y que por lo tanto hoy come menos carne.
Goizuetta dijo que el sector de los productores reclama una rebaja en las retenciones a las exportaciones. Los productores piden que vuelva del 15% al 5%
Por su lado, los consignatarios, que son los intermediarios de los productores en la gestión comercial, siguen en un estado de incertidumbre. Ricardo Carrazana, integrante de la Cámara Argentina de Consignatarios de Ganado, se quejó porque no hay nada en claro respecto de las medidas que pretende implementar el Gobierno.“No se puede mantener fijo el precio, porque surge de la oferta y la demanda a viva voz en los remates públicos y en el Mercado del Liniers”, sostuvo. Según el operador comercial, se necesita un plan ganadero integral para que la oferta supere a la demanda e incida en el precio. Por otro lado, fuentes de una planta faenadora local se mostraron optimistas, ya que se observó un leve repunte en las ventas. Sin embargo, admitieron que esperan sin expectativas un acuerdo a nivel nacional para congelar los precios.

Del otro lado
En el Mercado del Norte, los puesteros de carne oscilan entre las bajas ventas (por el receso vacacional, la caída en el consumo debido a las altas temperaturas y el bajo poder adquisitivo) y la incertidumbre respecto de lo que pasará con los precios en medio de la discusión entre los sectores cárnicos y el Gobierno nacional. “Los precios tienen que bajar o congelarse por el resto del año para que no sigan cayendo las ventas”, opinó Roque Ponce, que estima que recién en abril repuntará el consumo de la carne. Según el puestero, el problema no es de producción sino de comercialización. “No creo que esté faltando ganado; más bien hay se especula con lo que se gana con las exportaciones”, sostuvo. Agregó que la decisión de bajar los precios está en los productores de ganado. “Si el kilo vivo de novillo se reduce de $ 2,60 a $ 2,20, sería factible poder trasladarlo a los mostradores”, ejemplificó.
Otro vendedor, menos optimista, expresó que será muy difícil que se logre un acuerdo que fije un precio para la carne y recordó que todo depende de la oferta y la demanda. Mientras tanto, en las pizarras del Mercado del Norte se observan los mismos precios que fueron fijados en diciembre pasado. Desde una carnicería céntrica afirmaron que el consumo interno será el factor clave para hacer bajar el precio. “Si la gente come menos carne, repercutirá en el precio”, aseguró.