28 Enero 2006 Seguir en 
JERUSALEN.- En una primera reacción tras la inesperada victoria de Hamas en las elecciones palestinas, Israel lanzó una ofensiva diplomática para aislar de la comunidad internacional a la nueva dirigencia. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, encargó a los ganadores de los comicios que formen nuevo gobierno, en medio de un clima de tensión interna que se evidenció con enfrentamientos armados entre activistas radicales y del derrotado partido Al Fatah.
El premier israelí, Ehud Olmert, dijo ayer que no tratará con un gobierno dominado por Hamas, porque es un Ejecutivo que apoya el terrorismo. "Israel y el mundo ignorarán a ese gobierno y será, por tanto, irrelevante", afirmó. Estados Unidos se adhirió a esta posición, al anunciar que revisará sus programas de ayuda financiera a la ANP. La Unión Europea adoptará el lunes una posición al respecto.
El dinero juega un papel importante en esta encrucijada . La ANP necesita mensualmente U$S 120.000 para funcionar. El dinero se va casi íntegramente en sueldos, y casi no hay inversiones, dijo un diplomático de la UE. Los generosos aumentos salariales han desatado tensiones con los países donantes, y no se sabe cómo hará la ANP para pagar los sueldos de febrero. "Hamas ha entrado en el sistema político como un torbellino. Ha iniciado una campaña para ganar a Israel y a la comunidad internacional como socios en futuros acuerdos junto a Al Fatah", escribió un analista político israelí. A pesar de su fanatismo religioso y su radicalismo político, Hamas demostró que puede adaptar su programa a la cambiante realidad, afirmó. La cooperación entre Hamas y Al Fatah es la condición esencial para estabilizar la situación, según el analista.
Pero no parece probable que Al Fatah, tras décadas de monopolio en la escena política palestina, se conforme con el papel de socio menor de los islamistas. Ayer, en el primer choque entre Hamas y Al Fatah desde las elecciones del miércoles, hubo seis heridos en un tiroteo al sur de Gaza. La violencia estalló a raíz del sermón de un predicador musulmán en Al Fatah, durante las plegarias de los viernes. (Reuter-AFP-NA-DPA)
El premier israelí, Ehud Olmert, dijo ayer que no tratará con un gobierno dominado por Hamas, porque es un Ejecutivo que apoya el terrorismo. "Israel y el mundo ignorarán a ese gobierno y será, por tanto, irrelevante", afirmó. Estados Unidos se adhirió a esta posición, al anunciar que revisará sus programas de ayuda financiera a la ANP. La Unión Europea adoptará el lunes una posición al respecto.
El dinero juega un papel importante en esta encrucijada . La ANP necesita mensualmente U$S 120.000 para funcionar. El dinero se va casi íntegramente en sueldos, y casi no hay inversiones, dijo un diplomático de la UE. Los generosos aumentos salariales han desatado tensiones con los países donantes, y no se sabe cómo hará la ANP para pagar los sueldos de febrero. "Hamas ha entrado en el sistema político como un torbellino. Ha iniciado una campaña para ganar a Israel y a la comunidad internacional como socios en futuros acuerdos junto a Al Fatah", escribió un analista político israelí. A pesar de su fanatismo religioso y su radicalismo político, Hamas demostró que puede adaptar su programa a la cambiante realidad, afirmó. La cooperación entre Hamas y Al Fatah es la condición esencial para estabilizar la situación, según el analista.
Pero no parece probable que Al Fatah, tras décadas de monopolio en la escena política palestina, se conforme con el papel de socio menor de los islamistas. Ayer, en el primer choque entre Hamas y Al Fatah desde las elecciones del miércoles, hubo seis heridos en un tiroteo al sur de Gaza. La violencia estalló a raíz del sermón de un predicador musulmán en Al Fatah, durante las plegarias de los viernes. (Reuter-AFP-NA-DPA)







