La era de hielo

Análisis por Carsten Hoffmann. El triunfo de los integristas ha sumergido a toda la región en la incertidumbre política.

27 Enero 2006

Tel Aviv.- Como un terremoto, la victoria electoral de Hamas ha cambiado el mapa político de Cercano Oriente. Tras la inesperada derrota en las primeras elecciones legislativas en diez años, los políticos del gobernante movimiento Al Fatah abandonaron rápidamente sus cargos. El triunfo de los integristas ha sumergido a toda la región en la incertidumbre política.
Hamas deberá formar un nuevo gobierno, pero en la relación con Israel crece la amenaza de una nueva era glacial. Ya antes de los comicios, el gobierno israelí había dicho que no aceptaría la participación de Hamas en el gobierno de la ANP. "Israel siempre dijo que no tenía interlocutores, ahora van a ver qué interlocutor tiene", criticó con amargura el renunciante jefe de los negociadores palestinos, Saeb Erekat.
Los mediadores de la Unión Europea y de Estados Unidos no saben cómo deberán manejarse en el futuro con los islamistas de Hamas, que figura en la lista de organizaciones terroristas. Renunciar a los atentados y abandonar el objetivo de destruir el Estado hebreo se mencionan como condiciones del diálogo.
Por el momento, Hamas no ha dado señales de estar dispuesta a aceptar estas exigencias. Diplomáticos de la UE subrayan con optimismo el hecho de que Hamas no haya mencionado en su programa electoral la destrucción de Israel como objetivo político. Sin embargo, un dirigente dejó claro que esta omisión tiene motivos más bien estratégicos. Hamas tampoco desea renunciar a la lucha armada, aun cuando ha respetado la tregua con Israel mucho más escrupulosamente que otros grupos. (DPA)