27 Enero 2006 Seguir en 
La estrategia del Gobierno para frenar la inflación tiene bastante de propaganda política. Hay empresas que aparecen reunidas con funcionarios del Poder Ejecutivo y, por distintas razones, acuerdan no subir los precios. Una de esas razones es el temor que infunde este gobierno, que ataca, agravia, acusa, como si fuera el dueño de la verdad.
Pero, cuando los empresarios dicen que los precios no van a subir, establecen condiciones que, muchas veces, no dan a conocer. No explican que si bien no van a subir los precios, pretenden a cambio que no suban los salarios, que no aumenten los impuestos, etc.
Hay algunas empresas que son formadoras de precios, pero no todas lo son. Además, que formen precios no significa que generen inflación. Es necesario distinguir el nivel de los precios y el cambio en ese nivel de precios. Esto sí equivale a inflación.
Existen compañías que ostentan cierto poder monopólico y pueden fijar un precio alto, pero tampoco ese precio es sinónimo de inflación.
Y, en Tucumán, salvo en determinados rubros en los que pueden incidir los intermediarios, no hay formadores de precios.
El único motivo por el cual puede haber inflación en el largo plazo es cuando la demanda de dinero es superada por la oferta de dinero. Cuando la gente no quiere tener efectivo en sus manos y prefiere adquirir terrenos, casas, automóviles o acciones, provoca que la demanda de dinero sea superada por la oferta de dinero, y los precios suben.
Por ejemplo, si en invierno la gente quiere tomate y este es escaso, el precio sube. En verano, cuando el mercado está abarrotado de tomate y la gente no lo compra, el precio baja. Lo mismo pasa con el dinero.
Lo que debería hacer el gobierno es cuidar la emisión, pero tiene la política de mantener un dólar alto, que sería el valor de equilibrio. Cuando el Banco Central compra dólares, emite billetes y ese hecho es un gran generador de inflación. (Exclusivo para LA GACETA)
Pero, cuando los empresarios dicen que los precios no van a subir, establecen condiciones que, muchas veces, no dan a conocer. No explican que si bien no van a subir los precios, pretenden a cambio que no suban los salarios, que no aumenten los impuestos, etc.
Hay algunas empresas que son formadoras de precios, pero no todas lo son. Además, que formen precios no significa que generen inflación. Es necesario distinguir el nivel de los precios y el cambio en ese nivel de precios. Esto sí equivale a inflación.
Existen compañías que ostentan cierto poder monopólico y pueden fijar un precio alto, pero tampoco ese precio es sinónimo de inflación.
Y, en Tucumán, salvo en determinados rubros en los que pueden incidir los intermediarios, no hay formadores de precios.
El único motivo por el cual puede haber inflación en el largo plazo es cuando la demanda de dinero es superada por la oferta de dinero. Cuando la gente no quiere tener efectivo en sus manos y prefiere adquirir terrenos, casas, automóviles o acciones, provoca que la demanda de dinero sea superada por la oferta de dinero, y los precios suben.
Por ejemplo, si en invierno la gente quiere tomate y este es escaso, el precio sube. En verano, cuando el mercado está abarrotado de tomate y la gente no lo compra, el precio baja. Lo mismo pasa con el dinero.
Lo que debería hacer el gobierno es cuidar la emisión, pero tiene la política de mantener un dólar alto, que sería el valor de equilibrio. Cuando el Banco Central compra dólares, emite billetes y ese hecho es un gran generador de inflación. (Exclusivo para LA GACETA)









