¿Endeudarse o no endeudarse?, esa es la cuestión

Punto de vista por Eduardo Robinson, economista e investigador de la Fundación del Tucumán.

08 Enero 2006

¿Endeudarse o no endeudarse?, tal es la cuestión que las vacaciones plantean en muchos casos. Vale decir, que pensar en vacaciones, sobre todo en lugares fuera de la provincia se convierte casi en un dilema de preferencias, de optar entre asumir o no alguna deuda. Suponiendo la opción de endeudarse para financiar este período de "consumo intensivo", las alternativas son variadas: usar ahorros -el mejor de los casos-, exigir al límite la tarjeta de crédito, o recurrir a un préstamo personal -bancario o de financieras-. De aquí que, muchas veces, el gasto en vacaciones, implica balancear entre la satisfacción o utilidad personal que proporciona el descanso y el endeudamiento en el que habría que incurrir.
La regla general es que endeudarse para consumir en el presente, implica necesariamente menor disponibilidad de fondos para consumir en el futuro - si todo permanece igual-. Es decir, optar por comprar vacaciones ahora implica asumir una deuda y como hay que pagarla en los meses siguientes, si no hay cambios en la economía doméstica, necesariamente habrá que ajustar el consumo futuro.
Por lo tanto, el problema a nivel individual es de percepción y de perspectivas. Si bien las personas pueden estar informadas sobre la probable evolución de la economía, al contraer o no deudas lo que cuenta es la percepción individual de cómo evolucionará la propia realidad. Se trata de una elección de preferencias, consumir vacaciones en el presente implicará disponer menos de otros bienes en el futuro. Por lo tanto es una decisión que depende del riesgo que se quiera asumir y de cuánto consumo futuro se esté dispuesto a sacrificar, suponiendo, vale reiterar, que no cambian las condiciones de ingresos y gastos en la familia. Entonces, la opción personal de disfrutar ahora de vacaciones que supone asumir deuda, oscila entre, la capacidad y el riesgo de endeudarse y lo que cada uno percibe que será su escenario económico. Esto es, para evaluar las ventajas y desventajas de endeudarse para salir de vacaciones, en principio, habría que prestar atención a afirmaciones del tipo, se prevé una evolución positiva de la economía durante este año, o se estima que la inflación no bajará de dos dígitos, ya que estos datos son relevantes para decidir qué hacer, porque incidirán en mayor o menor medida en la propia actividad. Claro esta que todo dependerá del monto de la deuda y del plazo, pero asumir deuda siempre implica un riesgo porque pueden cambiar las condiciones previstas para amortizarla.
Si bien, durante 2005 el segmento de créditos personales creció significativamente, por la recuperación de la economía y la caída de la desocupación, se trata de préstamos que, si bien se pueden cancelar hasta en 60 meses, en general, no superan los 24 y cuyo Costo Financiero Total (el pago de intereses mas gastos administrativos) oscila entre un 30% a un 40% (depende del banco), lo que determina que por cada $ 1.000, hasta 12 meses, haya que pagar como mínimo $ 100 mensuales. Este es sólo un ejemplo del tipo de deuda que podría asumirse, lo importante es que dado el costo del endeudamiento hay que ponderar si, las vacaciones como bien de consumo, justifican la deuda. En definitiva, se trata de una decisión en la que intervienen y en la que hay que contrapesar varios factores, de los cuales el costo y el riesgo de asumir deudas bancarias o financiadas mediante tarjetas, son una parte de los datos; los otros dependen de la evaluación que la persona haga basada en sus preferencias.