24 Diciembre 2005 Seguir en 
Durante gran parte del año, las expectativas y los deseos de la mayoría de los tucumanos están puestos en su labor. También, las frustraciones y los enojos. Es que, desde el retorno de la democracia, el modelo de gestión que se consolidó en la provincia transformó a los políticos en Papá Noel de jornada completa.
La Nochebuena suele ser una buena oportunidad para renovar esperanzas. En el léxico de la política se podría hablar de una jornada electoral en la que, aun quienes no profesan la fe católica, renuevan sus votos por la paz y la convivencia social.
Los pedidos para el arbolito se unifican cuando opinan quienes atienden la cosa pública. Una primera lectura podría plantear que los lugares comunes son ineludibles y que la dirigencia tiene el casete puesto. Pero la realidad indica que los problemas a los que aluden esos dichos existen y son una materia pendiente.
Una sociedad cada vez más inequitativa no necesita sólo de Papá Noel. Hace falta algo más que salidas mágicas para volver a creer en la política como herramienta de transformación.
La Nochebuena suele ser una buena oportunidad para renovar esperanzas. En el léxico de la política se podría hablar de una jornada electoral en la que, aun quienes no profesan la fe católica, renuevan sus votos por la paz y la convivencia social.
Los pedidos para el arbolito se unifican cuando opinan quienes atienden la cosa pública. Una primera lectura podría plantear que los lugares comunes son ineludibles y que la dirigencia tiene el casete puesto. Pero la realidad indica que los problemas a los que aluden esos dichos existen y son una materia pendiente.
Una sociedad cada vez más inequitativa no necesita sólo de Papá Noel. Hace falta algo más que salidas mágicas para volver a creer en la política como herramienta de transformación.
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