21 Diciembre 2005 Seguir en 
A 80 años de su estreno en Moscú, “El acorazado Potemkin”, el filme más importante del cineasta soviético Sergei Eisenstein, sigue sorprendiendo por la tremenda fuerza de su relato y, por sobre todo, por la audacia de su montaje. El realizador logró, mediante la original relación de un gran número de imágenes, generar distintas reacciones entre los espectadores, acostumbrados hasta ese momento a un discurso cinematográfico sin innovaciones formales. Eisenstein logró también recrear las escenas de ficción con sorprendente realismo, y logró que su relato pareciera un documental. En este sentido contó con el aporte de un grupo de actores que no apeló a las convenciones de la época para representar mediante gestos los estados de ánimo de sus personajes. Y además, el cineasta consiguió plasmar en su relato el desgarrador grito de libertad que surge de la historia que sirve de base al argumento del filme.
“El acorazado Potemkin” se filmó para conmemorar el vigésimo aniversario de la revolución de 1905 en la Unión Soviética. El rodaje se realizó en las ciudades de Moscú, Odessa, Leningrado y Sebastopol. Eisenstein trabajó con actores profesionales mezclados con personas elegidas por su tipo físico para determinados roles, aplicando con resultados excelentes una idea que repetiría dos décadas después el neorrealismo italiano. Así, el realizador logró aproximar las imágenes de su filme al realismo de un documental. Además, el cineasta se animó a salir a filmar con las cámaras fuera de los estudios, en una época en la que todas las películas se rodaban entre decorados.
El interés de Sergei Eisenstein por acercarse de la mejor manera a los hechos que sirvieron de base al argumento de su filme, lo llevó a realizar una exhaustiva investigación histórica que incluyó el análisis de documentos y entrevistas con sobrevivientes de algunos de los hechos relatados en el filme. La aspiración de dar una permanente sensación de realidad lo llevó a rodar el filme en los mismos sitios en los que se produjeron los acontecimientos. El deseo del director era trabajar en el propio acorazado, pero el verdadero Potemkin ya no existía cuando se rodó el filme. Por lo tanto, debieron apelar a una nave parecida.
Las escaleras de Odessa
La voluntad de Eisenstein de filmar en los lugares originales lo llevó a elaborar la memorable secuencia de la masacre de los ciudadanos de Odessa en las mismas escalinatas en las que se produjo la matanza. La construcción cinematográfica de esta escena es uno de los puntos más altos de la película y ha marcado un hito en la historia del cine mundial. Al punto que ha merecido homenajes en la pantalla, como la reproducción casi toma por toma en la secuencia del tiroteo final en “Los intocables”, de Brian de Palma.
A pesar de que Eisenstein era sumamente meticuloso, creía que el guión no debía ser demasiado específico. Así, bocetó la historia de un grupo de marineros a bordo del “Potemkin”, que se niegan a comer alimentos en malas condiciones e inician una rebelión que posteriormente se extenderá al puerto de Odessa y a todo el país, como un símbolo del ansia de libertad de todo un pueblo.
La película tuvo un gran impacto en Estados Unidos y en Europa. También significó para Eisenstein el pasaje directo a la fama y a la consideración de la crítica internacional.
“El acorazado Potemkin” es uno de los hitos dentro de la historia de la cinematografía. Frecuentemente ocupa los primeros lugares en los distintos rankings que se elaboran con los títulos de las mejores películas de todos los tiempos. Para los críticos especializados, es un hecho indiscutible que este filme marcó muchas de las pautas que posteriormente dominaron el cine mundial.
“El acorazado Potemkin” se filmó para conmemorar el vigésimo aniversario de la revolución de 1905 en la Unión Soviética. El rodaje se realizó en las ciudades de Moscú, Odessa, Leningrado y Sebastopol. Eisenstein trabajó con actores profesionales mezclados con personas elegidas por su tipo físico para determinados roles, aplicando con resultados excelentes una idea que repetiría dos décadas después el neorrealismo italiano. Así, el realizador logró aproximar las imágenes de su filme al realismo de un documental. Además, el cineasta se animó a salir a filmar con las cámaras fuera de los estudios, en una época en la que todas las películas se rodaban entre decorados.
El interés de Sergei Eisenstein por acercarse de la mejor manera a los hechos que sirvieron de base al argumento de su filme, lo llevó a realizar una exhaustiva investigación histórica que incluyó el análisis de documentos y entrevistas con sobrevivientes de algunos de los hechos relatados en el filme. La aspiración de dar una permanente sensación de realidad lo llevó a rodar el filme en los mismos sitios en los que se produjeron los acontecimientos. El deseo del director era trabajar en el propio acorazado, pero el verdadero Potemkin ya no existía cuando se rodó el filme. Por lo tanto, debieron apelar a una nave parecida.
Las escaleras de Odessa
La voluntad de Eisenstein de filmar en los lugares originales lo llevó a elaborar la memorable secuencia de la masacre de los ciudadanos de Odessa en las mismas escalinatas en las que se produjo la matanza. La construcción cinematográfica de esta escena es uno de los puntos más altos de la película y ha marcado un hito en la historia del cine mundial. Al punto que ha merecido homenajes en la pantalla, como la reproducción casi toma por toma en la secuencia del tiroteo final en “Los intocables”, de Brian de Palma.
A pesar de que Eisenstein era sumamente meticuloso, creía que el guión no debía ser demasiado específico. Así, bocetó la historia de un grupo de marineros a bordo del “Potemkin”, que se niegan a comer alimentos en malas condiciones e inician una rebelión que posteriormente se extenderá al puerto de Odessa y a todo el país, como un símbolo del ansia de libertad de todo un pueblo.
La película tuvo un gran impacto en Estados Unidos y en Europa. También significó para Eisenstein el pasaje directo a la fama y a la consideración de la crítica internacional.
“El acorazado Potemkin” es uno de los hitos dentro de la historia de la cinematografía. Frecuentemente ocupa los primeros lugares en los distintos rankings que se elaboran con los títulos de las mejores películas de todos los tiempos. Para los críticos especializados, es un hecho indiscutible que este filme marcó muchas de las pautas que posteriormente dominaron el cine mundial.
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