Crece la confianza en el sistema financiero, pero con cierta cautela

Los repetidos e históricos problemas económicos hacen que los ahorristas tomen distintos recaudos antes de invertir.

18 Diciembre 2005
Suele decirse, y por varias razones, que el ahorrista o inversor argentino es, en su mayoría, conservador. La interminable lista de avatares sufridos por la economía nacional en las cinco últimas décadas fueron generando lógica desconfianza en quienes tienen excedentes monetarios y pretenden salvaguardar, cuando menos, el poder adquisitivo de esos fondos.
Tomando tan sólo como referencia la década de los ?80, los ahorristas argentinos utilizaron los plazos fijos bancarios como una manera "segura" y fácil de manejarse. No obstante, la incautación de depósitos durante la etapa inicial del gobierno de Carlos Menem, primero, y la terrible crisis de la salida de la convertibilidad (2001-2002), después, produjeron incertidumbre y fundados temores en los inversionistas.
Hoy, reconstruida gran parte de la economía argentina, la confianza comienza a reaparecer aunque nunca despojada de recelos.Frente al escenario -histórico y actual- que ofrece el acontecer argentino, la pregunta de todos aquellos que tienen excedentes financieros es ¿qué hacer con los ahorros?
Según Rafael Ber, economista y consultor de Argentine Research, un ahorrista inexperto que quiere invertir lo primero que debe procurar es lograr un adecuado asesoramiento en los principales bancos y sociedades de Bolsa que operan en la zona. El analista considera que cualquier persona, acostumbrada tan sólo a los plazos fijos, puede acceder sin problemas a los títulos públicos y eliminar la fuerte pérdida que sufre el poder adquisitivo por la inflación.
Asegura que no es algo tan sofisticado y que tan sólo requiere manejarse con prudencia y canales adecuados de información.
Observa Ber que "con un escenario de dólar quieto, con un CER dinámico y la solvencia fiscal controlada en el corto y mediano plazo, todos van hacia títulos públicos indexados por CER. Todas las fichas van ahí, porque baja la Bolsa y suben los bonos ajustados por CER".
Este año, los plazos fijos ajustados por CER se incrementaron un 48%, hasta totalizar $ 7.400 millones, contra el 16,5% que creció el resto de los plazos fijos. No obstante, la decisión del Banco Central de llevar el plazo mínimo de estos depósitos a un año llevó a desalentar su uso por parte de los inversores particulares.
Si bien los títulos indexados son la mejor opción de ahorro, el problema se presenta para los inversores menos sofisticados que no están acostumbrados a operar con bonos públicos y que no tiene una experiencia agradable sobre el histórico incumplimiento de pagos del Estado argentino.Para aquellos que disponen de algún ahorro, y no se arriesgan aún a invertir en "papeles", los economistas recomiendan invertir en bienes durables como los electrodomésticos o, comprar un auto o un departamento.
En cuanto a la moneda de contratación, en el clásico vaivén de la economía nacional, mientras en la década de los ?90 casi todos los contratos se hacían en dólares, hoy se utiliza el peso.
Luego de tres años ininterrumpidos de recuperación económica y con bajos niveles de inflación, este conocido fantasma de la historia argentina vuelve a asomar.
Se da por descontado que los asalariados, los jubilados y los hogares de menores ingresos en general, son los principales perjudicados por el flagelo inflacionario. Si los miembros de esos sectores tienen algunos ahorros, también son los que disponen de menos posibilidades de asegurar sus escasos fondos.
Observa la economista Fiorella Giuliano, investigadora del Cedescot de la Fundación del Tucumán, que las perspectivas de inflación para 2006 son similares a las de este año. Por lo tanto, estima que los pequeños y medianos empresarios deben elegir entre las alternativas de inversión teniendo en cuenta la tasa de inflación. Por lo que la rentabilidad mínima esperada anual debe ser superior al 12%.
En igual sentido, Eduardo Robinson, economista de la Fundación del Tucumán experto en finanzas, considera que si durante 2005 la mejor inversión resultaron los bonos ajustados por CER, producto de registros elevados de inflación, en los primeros meses de 2006 estos instrumentos seguirán siendo atractivos. Por supuesto, observa que esa situación se mantendrá hasta tanto se aclare lo que pasará con la evolución inflacionaria.Giuliano también sugiere que los micro emprendimientos, sobre todo aquellos que tienen un alto valor agregado, son una buena alternativa de inversión si cuentan con un análisis previo positivo.

"No hay que perder esta nueva chance"
"A todos nos preocupa la inflación, seamos o no inversores". Recuerda Eduardo Blasco, economista CEO de la consultora Maxinver, que todos aquellos que ahora peinan canas, en épocas pasadas festejaban si la inflación no superaba un dígito mensual, aún si fuera el 8%. "Que estemos todos preocupados porque el índice inflacionario gira en torno al 1%, es un tema a favor. Se advierte que estamos aprendiendo acerca de los problemas que implica tener una cultura inflacionaria", dice.
Sobre las perspectivas acerca del crecimiento de los precios, Blasco estima que en 2006, dado a que hay varios valores que están atrasados (como las tarifas de los servicios) será alto. En ese escenario, recomienda a todos los que tienen ahorros que deberían tratar de cubrirse con activos que signifiquen menor de riesgo de pérdida de poder adquisitivo. Blasco sugiere que las alternativas más interesantes son: títulos públicos (de corto, mediano y largo plazo), o, en menor medida, depósitos bancarios que también ajustan por inflación y que tienen un plazo mínimo de un año.
"En el caso de inversores a los que no les gustan mucho los movimientos, les recomendamos títulos públicos de plazo mediano como los Bogar. Se dicen que son de mediano plazo, si se los compara con los nuevos que se entregaron por el canje de la deuda, con plazos promedios de cuatro o cinco años. De todas maneras, tampoco pueden descartarse los de largo plazo, en especial para personas jóvenes. En estos casos rinden un 6% sobre inflación, lo que es bastante atractivo", detalla el especialista.
Observa Blasco que los bienes inmuebles en términos internacionales aún no han subido demasiado de precios, pero sí lo han hecho en los mercados nacionales. Con esta situación, en un país que parece estar cambiando respecto de su historia, los bienes inmuebles pueden tener un potencial importante para atraer a los inversores.
De cualquier manera, resalta que para ingresar a un mercado con el propósito de invertir, es imprescindible contar con un muy buen asesoramiento. Caso contrario, si se entra a ciegas -en el mercado inmobiliario, por ejemplo-, alerta de que se corre el peligro de comprar propiedades caras o muy caras. "Sería una mala inversión, porque se puede llegar a perder años para poder recuperar parte de lo que se ha perdido de entrada".
Blasco ejemplifica que se puede comprar propiedades con expectativas de valorización a mediano plazo (desarrollo de barrios cerrados) tanto para la reventa como para el alquiler.
"En todas las compras, sean viviendas u obras de arte, es siempre predominante el precio. Además, hay que diferenciar si uno invierte como cobertura de inflación y no especula para que tome mayor valor en términos relativos", especifica.
El CEO de Maxinver dice que los datos externos y la situación local son muy buenos y que hay muchos capitales para invertir. "Lo importante es que los argentinos no volvamos a perder una buena oportunidad".

Reclaman reglas de juego claras
Para invertir en 2006, desde todos los sectores se coincide en reclamar al Gobierno nacional (y en muchos casos también a los de provincias) por la instrumentación de reglas de juego más claras. Entre quienes más hacen oir su voz figura la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), un sector que alimenta a una economía que cumplirá en 2005 su tercer año consecutivo de fuerte expansión. El titular de la CAC, Carlos Wagner, demandó esquemas más ágiles de redeterminación de precios en los contratos de obras públicasEl empresario también sostuvo que la industria proveedora de la construcción trabaja actualmente a más del 90% de su capacidad instalada, lo que requiere de inversiones para evitar cuellos de botella. "El crecimiento de la construcción del 12% en los primeros nueve meses de este año supera ampliamente nuestra expectativa", dijo Wagner.
El Gobierno tiene proyectada una inversión en obras públicas para 2006 de $ 7.000 millones, una cifra muy superior a lo presupuestada en los dos últimos años. Los trabajos que se están desarrollando actualmente son cumplidos por unas 1.000 empresas en todo el país, sin contemplar cooperativas ni contratistas.

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