"En los próximos meses la Argentina estará llena de duros momentos", hadicho Eduardo Duhalde en una virtual rectificación de su optimistapronóstico recuperatorio para el 9 de Julio. La advertencia presidencial ysu invocación al ejemplo de sacrificio de quienes lucharon en Malvinas, sonun fiel reflejo del abatimiento que se observa ahora en el gobierno ante lasdificultades que estan trabando sus proyectos económicos. El relativooptimismo con que se aguardaba en el equipo económico el regreso de losauditores del Fondo Monetario se desmoronó al término de una primera reunióndonde quedó en claro que el Pacto Fiscal suscripto por el poder central ylas provincias no sólo no alcanza para un plan sustentable, sino que apenasdos de ellas -Santa Fe y Santa Cruz- ha comenzado a cumplirlo. A la vez,desde Washington llegaron nuevos signos desalentadores en declaraciones delDepartamento del Tesoro que ponen en duda dicha sustentabilidad sin unacuerdo político sólido del Presidente con el Congreso y los gobernadores.Entre esa concurrencia de dificultades, el jefe del gobierno y el ministroRemes Lenicov procuraban al cierre de estas notas impedir que el secretariode Hacienda, Oscar Lamberto, renuncie para regresar a su banca del Senado,disconforme con la escala impositiva para las exportaciones.
Insolvencias
A tan severa realidad, que fuerza al gobierno para sobrevivir a tratar derestablecer lo que en Washington se ha definido como "los fundamentos de laeconomía", se sumaron en los recientes dias sucesivas declaraciones deinsolvencia ante sus acreedores en moneda extranjera, de Telefón y Metrogas,así como de otras grandes empresas. En el caso de las primeras, por sercompañías de servicios públicos concesionados que ahora tratan de renegociarsus contratos con el Estado, se trata de una situación que presionanegativamente sobre las tratativas para la ayuda externa, tal cual acaban desugerir el subsecretario del Tesoro de EE.UU. John Taylor y el cancillerespañol, Josep Piqué, al mencionar como probable el default de Telefónica.El conjunto de inquietudes apuntado ha obligado a reconocer al ministro dela Producción, Ignacio Mendiguren, que el proyecto productivo anunciado alacceder al gobierno está paralizado por "la falta de un sistema financieroque impide exportar, y que tiene que recomponerse", aludiendo con ello albloqueo bancario. Mendiguren debe enfrentar tambien a su propio GrupoProductivo, que resiste el impuesto anticipado a las exportaciones.
Hasta aquí el contenido grueso del temor presidencial a los duros mesespronosticados ahora, y frente a los cuales Duhalde está tratando tambien desellar un acuerdo con los líderes del Congreso. En este caso, el jefe delgobierno es favorecido por una amplia mayoría parlamentaria, consciente deque en esta oportunidad no hay margen político para una tercera asamblealegislativa. Esa negociación con los líderes del Congreso ha comenzado ya, ydescarta el complicado proyecto de convocar a un pacto local a semejanza delespañol de la Moncloa, anunciado por Duhalde en otro de sus impromptus,apenas hace una semana.







