Cambios en la City

Por Fernando García Soto. La fuerte presencia del Banco Macro Bansud.

14 Noviembre 2005

En medio de la última protesta de los obreros del limón, realizada frente a la Casa de Gobierno el martes de la semana pasada, al mediodía, el hombre más buscado en Tucumán por esos días salió por la puerta principal del edificio público más importante de la provincia -luego de reunirse con el gobernador José Alperovich- y se abrió paso entre los manifestantes con una naturalidad sorprendente. Nadie reparó en él. Jorge Brito, el presidente del hoy tan nombrado Banco Macro Bansud y de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), se dio cuenta de que aún no era demasiado conocido en Tucumán y de que podía darse el lujo de caminar tranquilo y como uno más por las calles del microcentro capitalino. A diferencia de lo ocurrido en el anterior viaje que había realizado a nuestra provincia -el 24 de octubre último, cuando hizo todo lo posible para que nadie reparara en su presencia-, el martes pasado Brito vino a Tucumán a exponerse, a que la comunidad conozca al futuro dueño de los bancos Empresario y del Tucumán, nada menos, entidades a punto de ingresar en nuevas etapas en sus disímiles existencias.
La visita de Brito era necesaria para aplacar ánimos, puesto que crecían los temores entre los trabajadores bancarios sobre una ineludible reestructuración que podría incluir despidos en el personal de ambos bancos. El banquero volvió a asegurar que no estaba en sus planes el despido de nadie, pero dejó en claro que los empleados del Empresario deberán renunciar para luego ser reincorporados, algo que disgusta a los trabajadores. Pero el ejecutivo también vino a avisar que lo del Empresario era negocio cerrado, y que lo del Banco del Tucumán era prácticamente un hecho también.
La primera reacción que provocó la noticia de que Macro Bansud (a partir de enero, sólo Macro, según adelantó Brito) se quedaría también con el poderoso Banco del Tucumán llevó a que muchos comenzaran a preguntarse qué importancia tenía este grupo, al que la mayoría de los tucumanos sólo conocía por poseer una sucursal en una zona más comercial que bancaria, como es Maipú al 100, en pleno centro de nuestra capital. Según los registros del Banco Central, esta entidad disponía a junio de este año un patrimonio neto de casi 1.392 millones de pesos. A su vez, el Macro Bansud anunció ganancias en los primeros nueve meses de este año de más de 187 millones de pesos, contra los 148 millones de pesos de igual período de 2004.

Jugadores de fuste
Mientras Macro Bansud informó que la apertura del ya ex Banco Empresario se producirá mañana, para hoy está previsto que comience a operar nuevamente en Tucumán el Banco de Santiago del Estero, que pertenece al grupo que lidera el poderoso empresario santiagueño Néstor Carlos Ick. Sin dudas, esta entidad viene a competir en el mercado de las inversiones financieras, a sabiendas de que el escenario está cubierto por jugadores de fuste.
Más allá de los cambios que ya se están produciendo en la City local, los tucumanos tendrán que acostumbrarse al nuevo "paisaje" de la calle Maipú primera cuadra, donde durante décadas funcionó la imponente estructura del Banco Empresario, que ahora cambiará de dueños y de nombre. Si además de esta adquisición, el Macro Bansud consigue comprar el Banco del Tucumán, un solo grupo tendrá una gran concentración de depósitos y de oferta crediticia. En este contexto, una preocupación entre los hombres de negocios es que la mayor concentración bancaria provoque la pérdida de la competencia por las tasas activas y pasivas, que se daba hasta hace poco en la provincia. Lo positivo es que el capital financiero sigue considerando a Tucumán una de las plazas más importantes del país para invertir y una usina para los negocios.

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