Se despertó bruscamente. Sentía una sensación de ahogo. Lo hizo llamar ya avanzada la noche. El rey Shahriyar entró muy preocupado al aposento y vio a Scheherezade en trance. Las pupilas amarillo-verdosas se detuvieron en él. "Ven, acércate, amado rey. Lamento haberte despertado, pero he tenido una ensoñación que no puedo dejar de contarte", le dijo. "Apoya tu cabeza en mi regazo, cierra los ojos y sueña conmigo". El monarca obedeció y se entregó como un niño a las mil y diez noches.
"En un futuro muy lejano, el hombre ya había dejado de emplear los camellos para movilizarse; prácticamente los había exterminado. Había inventado vehículos aéreos muy sofisticados que eran capaces de llevarte adonde quisieras en pocos minutos. Existían unos aparatos llamados computadoras que les permitían a las personas crear realidades virtuales. Todo era muy extravagante. La gente casi no hablaba, se comunicaba a través del chat, de mensajes de texto o telepáticamente, mediante un aparatito que se injertaba detrás de la oreja. Se había perdido la destreza manual hasta el punto de que casi nadie sabía escribir de puño y letra. El que extraviaba su teclado y su monitor portátil estaba perdido. El hombre había colonizado Marte, pero allí vivían sólo los emperadores y los magnates, mientras que aquellos de menos poder adquisitivo iban a la Luna a pasar sus vacaciones o tenían su casa de cráter. Existían satélites de retiro espiritual y amoroso en los anillos de Saturno. Las billeteras habían desaparecido; se cargaba el dinero en el teléfono móvil. Ello se hacía colocando el celular junto a un lector en una estación de recarga o vía internet; se efectuaba una transacción directamente de la cuenta bancaria del usuario. Ante la casi extinción de la oralidad, los psicoanalistas se habían visto obligados a realizar sus terapias a través de decodificadores del inconsciente, aunque sufrían con el entrecruzamiento de ondas. A los pobres les fabricaban una realidad virtual para que creyeran que vivían en un paraíso".
"¿Y qué fue del paradero del "Jardín de la República?", preguntó Shahriyar, fascinado ante tantas maravillas.
"A esa comarca ignota también habían llegado algunos adelantos tecnológicos. Finalmente, los ríos habían sido colmatados por la basura y lo mismo ocurría en las ciudades. Los pobladores tenían sus casas suspendidas en el aire y soportaban con estoicismo la fetidez que provenía de abajo. La mayoría poseía vehículos aéreos, sin embargo, había cientos de choques diarios porque casi nadie respetaba los semáforos que pendían de nubes virtuales. La Ruta Aérea de la Muerte no había sido aún concluida y las rastras cañeras seguían cosechando víctimas. En época de zafra, un inmenso hongo de smog y cenizas inundaba el cielo y provocaba accidentes y cruentas enfermedades. Los ómnibus habían desaparecido; sólo circulaban taxis y remises ilegales. A causa de la tala indiscriminada, la comarca había perdido la mayor parte de sus bosques y la atmósfera era irrespirable. Había miles de baches de aire en toda la capital y los comedores escolares eran cada vez más concurridos. Los jubilados seguían esperando que les convirtieran en efectivo los títulos BOSO y Consadep y a cientos de afiliados al Pami, cuando fallecían, los metían en un féretro, no de madera digna, sino de aglomerado. La injusticia social con los abuelos seguía su derrotero sin fin..."
"¡Pero, caramba! ¿Y qué habían hecho los monarcas? ¿Y el ejército de Pedro Urdemales seguía vivito y coleando?", interrumpió el rey.
"¡Oh, amado Shahriyar! Esa es una raza de difícil extinción; los Pedro son como las cucarachas, porque resisten cualquier tipo de veneno. Se habían inventado para ese entonces los bolsones virtuales que traían cartuchos para las computadoras, chips para celulares, píldoras para no tener hambre y para no quejarse de la indignidad, de la injusticia. Se incluía un set especial con grageas de colores para soñar con un mundo mejor... Pedro era ahora Piter Tecnomales... Los monarcas eran reelectos indefinidamente. La amistad , el amor, la solidaridad, la honradez y la ética estaban heridos de muerte..."
"¡O sea que, pese a tantos adelantos, nada había cambiado!", dijo el rey.
"De nada servían, mientras siguiera habiendo incultura y cientos de Piter alambrados en el poder", respondió ella.
13 Noviembre 2005 Seguir en 







