04 Abril 2002 Seguir en 
El 6 de enero de 1999, por convenio entre el Ente Nacional de Bienes Ferroviarios y el Gobierno de Tucumán, el primero se comprometió a entregar definitivamente a la Provincia una serie de dependencias pertenecientes al Ferrocarril. Tales son: la estación de El Bajo, la estación Muñecas, la estación del Central Córdoba y la del Provincial, en todos los casos con los predios que las circundan.
La estación de El Bajo ya fue entregada, aunque el hecho no tuvo trascendencia especial: el 27 de julio del año pasado se firmó la respectiva escritura traslativa de dominio, ante la Escribanía de Gobierno de la Nación. La Estación Muñecas se encuentra ya con su trámite de escrituración muy avanzado. En el caso de la del Central Córdoba deberá esperarse todavía hasta el levantamiento definitivo del servicio ferroviario concesionado. Finalmente, está el caso del ex Provincial, sobre el cual interesa detenerse.
De acuerdo con el convenio citado al comienzo, el Ente se comprometió a entregar las 3 manzanas que rodean la estación, y que deben ser parquizadas. En cuanto al edificio, se lo cede con el cargo de que allí se instale un Museo Ferrourbanístico; es decir, una institución que no solamente conserve y exhiba material que perteneció a los ferrocarriles, sino que funcione también como un verdadero "museo de la ciudad", que curiosamente no existe entre nosotros. De acuerdo con nuestras informaciones, el trámite de escrituración estaría, en estos momentos, en sus últimas etapas,Pero hay otros problemas. Cabe recordar que, durante la administración Bussi, personal especializado de Construcciones Escolares inició la recuperación de la más que centenaria sede del ex Provincial. Luego de efectuar una serie de cateos, se comenzó a restituir el estado ambiental primitivo de ese inmueble edificado en 1888-89. Se descubrieron, por ejemplo, los viejos dinteles y las arcadas originales, además de procederse a la restauración de su carpintería. Al mismo tiempo, el ámbito de la estación se usaba para ir guardando otros elementos que integrarían el patrimonio del futuro museo.
Tales trabajos, lamentablemente, debieron detenerse a los pocos meses, por falta de los fondos para proseguirlos. El local fue cerrado, y se colocó allí una custodia policial para preservarlo de robos y depredaciones. Sucedió que, por razones que se ignoran, la custodia fue levantada hace algún tiempo, medida que ha derivado en enormes daños para la vieja estación.
En efecto, ni bien alejada la Policía, se inició el metódico saqueo de las instalaciones. La carpintería interior y la exterior del edificio fueron robadas sin contemplaciones: desaparecieron así magníficas piezas de madera maciza, de gran tamaño, cuyo costo las hace actualmente irreproducibles. Por cierto que también fueron robados los elementos museológicos que se guardaban. Es una rapiña que continúa realizándose con toda impunidad. Actualmente, están siendo extraídas las valiosas tejas, fabricadas en Marsella a fines del siglo XIX, del techo posterior del andén.
A este cuadro de despojo increíble, perpetrado diariamente y sin que la autoridad tome medida alguna, debe agregarse el hecho de que el interior de la ex estación se ha convertido en refugio habitual de malvivientes y marginales. Y aún hay que añadir al cuadro que sintetizamos, el deplorable estado de abandono y suciedad de las tres manzanas que constituyen el entorno del referido local.
Nos parece que esta situación tiene que cesar de inmediato. El Estado debe impedir que se siga destrozando un edificio que está a punto de pasar definitivamente a su propiedad y que, mientras tanto, se halla bajo su custodia. Ello además de tomar medidas para su restauración y la posterior instalación del museo que, repetimos, constituye un cargo de la cesión.
La estación de El Bajo ya fue entregada, aunque el hecho no tuvo trascendencia especial: el 27 de julio del año pasado se firmó la respectiva escritura traslativa de dominio, ante la Escribanía de Gobierno de la Nación. La Estación Muñecas se encuentra ya con su trámite de escrituración muy avanzado. En el caso de la del Central Córdoba deberá esperarse todavía hasta el levantamiento definitivo del servicio ferroviario concesionado. Finalmente, está el caso del ex Provincial, sobre el cual interesa detenerse.
De acuerdo con el convenio citado al comienzo, el Ente se comprometió a entregar las 3 manzanas que rodean la estación, y que deben ser parquizadas. En cuanto al edificio, se lo cede con el cargo de que allí se instale un Museo Ferrourbanístico; es decir, una institución que no solamente conserve y exhiba material que perteneció a los ferrocarriles, sino que funcione también como un verdadero "museo de la ciudad", que curiosamente no existe entre nosotros. De acuerdo con nuestras informaciones, el trámite de escrituración estaría, en estos momentos, en sus últimas etapas,Pero hay otros problemas. Cabe recordar que, durante la administración Bussi, personal especializado de Construcciones Escolares inició la recuperación de la más que centenaria sede del ex Provincial. Luego de efectuar una serie de cateos, se comenzó a restituir el estado ambiental primitivo de ese inmueble edificado en 1888-89. Se descubrieron, por ejemplo, los viejos dinteles y las arcadas originales, además de procederse a la restauración de su carpintería. Al mismo tiempo, el ámbito de la estación se usaba para ir guardando otros elementos que integrarían el patrimonio del futuro museo.
Tales trabajos, lamentablemente, debieron detenerse a los pocos meses, por falta de los fondos para proseguirlos. El local fue cerrado, y se colocó allí una custodia policial para preservarlo de robos y depredaciones. Sucedió que, por razones que se ignoran, la custodia fue levantada hace algún tiempo, medida que ha derivado en enormes daños para la vieja estación.
En efecto, ni bien alejada la Policía, se inició el metódico saqueo de las instalaciones. La carpintería interior y la exterior del edificio fueron robadas sin contemplaciones: desaparecieron así magníficas piezas de madera maciza, de gran tamaño, cuyo costo las hace actualmente irreproducibles. Por cierto que también fueron robados los elementos museológicos que se guardaban. Es una rapiña que continúa realizándose con toda impunidad. Actualmente, están siendo extraídas las valiosas tejas, fabricadas en Marsella a fines del siglo XIX, del techo posterior del andén.
A este cuadro de despojo increíble, perpetrado diariamente y sin que la autoridad tome medida alguna, debe agregarse el hecho de que el interior de la ex estación se ha convertido en refugio habitual de malvivientes y marginales. Y aún hay que añadir al cuadro que sintetizamos, el deplorable estado de abandono y suciedad de las tres manzanas que constituyen el entorno del referido local.
Nos parece que esta situación tiene que cesar de inmediato. El Estado debe impedir que se siga destrozando un edificio que está a punto de pasar definitivamente a su propiedad y que, mientras tanto, se halla bajo su custodia. Ello además de tomar medidas para su restauración y la posterior instalación del museo que, repetimos, constituye un cargo de la cesión.







