Cuatro millones de personas siguen sin luz en Florida

"Estamos respondiendo como mejor podemos", justificó Bush. El mandatario aseguró que el servicio eléctrico, que no funciona hace tres días en vastas zonas, será restaurado a la brevedad. Volvieron turistas argentinos.

PARA RECIBIR QUEJAS. Bush visitó la zona devastada por “Wilma”, en Florida, donde los residentes han criticado el operativo de ayuda.
PARA RECIBIR QUEJAS. Bush visitó la zona devastada por “Wilma”, en Florida, donde los residentes han criticado el operativo de ayuda.
28 Octubre 2005
MIAMI.- En momentos en que 4 millones de personas afrontaban en Florida el tercer día sin electricidad tras el paso del huracán "Wilma", el presidente, George W. Bush, visitó ayer la zona e inspeccionó la distribución de provisiones. Tal como sucedió en Nueva Orleáns tras el paso del huracán "Katrina", la respuesta del gobierno federal a la emergencia ha sido criticada por los residentes y por los mismos funcionarios locales.
Por segunda vez en menos de dos meses, Bush debió viajar al sur estadounidense para disipar las críticas a su gestión en los casos de emergencia.
El mandatario fue recibido en el aeropuerto internacional de Miami por su hermano, el gobernador Jeb Bush, y luego visitó dos centros de distribución de agua, hielo y alimentos. "Estamos respondiendo como mejor podemos", dijo Bush en un centro de distribución de provisiones en Pompano Beach, al norte de Miami. "Las cosas no pasan instantáneamente, pero están pasando", dijo. "La gente se está alimentando y, pronto, más y más residencias tendrán electricidad y la vida volverá a la normalidad", aseguró durante su visita de dos horas.
El lunes, en menos de 12 horas, "Wilma" entró en la península, causó la muerte de 10 personas, produjo daños estimados en U$S 10.000 millones y se fue. Los afectados por el huracán protestaron por la lentitud del gobierno para enviar ayuda. Aunque Wilma no dejó destrucción de la magnitud de Andrew en 1992, provocó daños en una extensa región y averió severamente el sistema eléctrico. En tanto, un grupo de argentinos que permaneció varado en Miami por causa del huracán, regresó al país. El primer vuelo llegó ayer a Ezeiza procedente de Miami. Este aeropuerto había estado cerrado varios días por efecto de las inclemencias del tiempo. (Reuter-Télam-SNI-DPA)

Cruzan los dedos en la Casa Blanca
WASHINGTON.- Con el destino de al menos dos consejeros principales de la Casa Blanca en la cuerda floja, el fiscal especial Patrick Fitzgerald anunciará hoy su decisión sobre los cargos criminales por la filtración del nombre de la agente encubierta de la CIA, Valerie Plame. El diario "The New York Times" dijo el miércoles que el principal responsable por este delito considerado grave en Estados Unidos es el mismo vicepresidente del país, Dick Cheney.Se espera que las acusaciones en el caso gatillen un remesón inmediato en la Casa Blanca. El escándalo podría afectar aún más la popularidad del presidente, George W. Bush, que va en caída libre a raíz del alza de los combustibles, de la guerra en Irak y por la desatención de los damnificados por el huracán "Katrina". Ayer se incorporó otra mancha a la imagen de Bush, luego de que este retiró la nominación de su asesora legal, Harriet Miers, para integrar la Corte Suprema. Miers, que no tiene una mínima trayectoria de los tribunales, era resistida hasta en los mismos círculos republicanos.

El sospechoso principal
El fiscal Fitzgerald ha centrado su atención en Lewis Libby, jefe del gabinete de Cheney, y en Karl Rove, principal estratega de Bush. Algunos ex funcionarios y otros actuales también podrían enfrentar cargos. El gran jurado que atiende el caso se reunirá hoy por última vez.
Durante esta semana, agentes del FBI monitorearon el vecindario de Plame, para ver si alguien sabía sobre su trabajo encubierto, antes de que su identidad fuera dada a conocer en julio del 2003, a través de la columna de Robert Novak en un diario de línea conservadora. Todo indica que se trató de una venganza de la Casa Blanca contra el esposo de Plame, el diplomático Joseph Wilson, por haber acusado al gobierno de planear la invasión a Irak con mentiras. (Reuter)

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