27 Octubre 2005 Seguir en 
Washington.- El gran jurado que investiga la filtración a la prensa del nombre de una espía de la CIA -un delito grave en Estados Unidos- cerró su trabajo y, según versiones, sería inminente una acusación formal contra colaboradores del presidente George W. Bush. La definición del sonado "caso Plame" desvela a la Casa Blanca, ya que entre los sospechosos de haber delatado a la espía Valerie Plame figura nada menos que el vicepresidente Dick Cheney. También están sospechados, tras 22 meses de investigación, Lewis Libby -jefe de gabinete de Cheney- y Karl Rowe, principal consejero presidencial. Una acusación contra cualquiera de ellos sacudiría al propio Bush, cuya aprobación popular se halla en baja a raíz de la violencia en Irak, por la lenta respuesta de Washington al huracán "Katrina" y por sendos procesos judiciales contra los líderes republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes.
Plame es esposa del ex embajador estadounidense Joseph Wilson, el hombre que desmintió uno de los argumentos esgrimidos por Bush para invadir Irak. En 2003, mientras Washington presionaba a la ONU para que apruebe la invasión al país árabe, Wilson negó que el derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, haya intentado comprar uranio a Nigeria para fabricar una bomba atómica. Se cree que la Casa Blanca expuso a Plame en represalia por haber desmentido esa versión.
Por este caso, Judith Miller, periodista del diario "The New York Times", pasó 85 días en prisión por desacato, al negarse a dar los nombres de sus fuentes. Miller conocía los entretelones del escándalo. (DPA)
Plame es esposa del ex embajador estadounidense Joseph Wilson, el hombre que desmintió uno de los argumentos esgrimidos por Bush para invadir Irak. En 2003, mientras Washington presionaba a la ONU para que apruebe la invasión al país árabe, Wilson negó que el derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, haya intentado comprar uranio a Nigeria para fabricar una bomba atómica. Se cree que la Casa Blanca expuso a Plame en represalia por haber desmentido esa versión.
Por este caso, Judith Miller, periodista del diario "The New York Times", pasó 85 días en prisión por desacato, al negarse a dar los nombres de sus fuentes. Miller conocía los entretelones del escándalo. (DPA)







