Cuando por fin lo hizo ayer, nadie se sorprendió por el 79% de apoyo y el 21% de votos en contra del texto. El resultado refleja la composición étnica y religiosa de la población, y la imagen que tienen los diferentes grupos acerca del futuro político del país. Los chiítas y kurdos, que estaban a favor de esta Constitución, suman el 80% de la población. Los árabes sunnitas, que formaban las élites administrativa y militar en la época de Saddam Hussein y que ven perdida su posición de liderazgo en un Irak federal, constituyen el 20% de los iraquíes. Los sunnitas han perdido la votación, pero sus dudas y objeciones permanecen. Estuvieron a punto de lograr el rechazo de la Constitución con la llamada "cláusula de las tres provincias", que indicaba que si en tres provincias el "no" alcanzaba los dos tercios de los votos, la Carta fracasaba.
La regla fue pensada en un principio como un derecho de veto para los kurdos, cuyas tres provincias del norte se niegan a volver a estar sometidas a Bagdad. Pero con ello casi ayudan de forma involuntaria a los sunnitas a dar un golpe político. En efecto, en Al Anbar y Salaheddin ganó el "no" con más de los dos tercios, no así en Nínive, donde el "no" se impuso con un 55% de los votos.
Sobre la base de la nueva Carta Magna se elegirá un Parlamento el 15 de diciembre. A diferencia de lo ocurrido en enero en la primera votación legislativa, los sunnitas tienen previsto participar. El nuevo Legislativo podría modificar la Constitución, pero no está claro si lo hará.
ASPECTOS POLEMICOS DE LA CARTA MAGNA
AUTONOMIAS.- Los kurdos mantendrán su autonomía y su autodeterminación en el norte del país, por medio de las ya existentes asambleas regionales. Los chiítas también quieren un estatus similar de autonomía en el sur. Esta posibilidad, marcada en el texto constitucional, dejaría finalmente a los sunnitas -la comunidad árabe minoritaria de Irak- "encerrados" en el centro del territorio, con participación en las ganancias por las explotaciones petroleras existentes, pero sin derecho alguno sobre futuras instalaciones en el norte y sur del país.
IDENTIDAD.- La Carta dice que Irak es parte del mundo islámico y que su población árabe es parte de la nación árabe. Chiítas y sunnitas querían que toda Irak sea parte del mundo árabe, pero el documento considera a las comunidades no árabes de Irak, como los kurdos.
ISLAM.- El Islam será la "fuente básica de la legislación", pero matizada con un artículo que dice que ninguna ley puede contradecir los principios de la democracia.
CUESTION POLITICA.- La Constitución declara ilegal al partido Baas, con el que Saddam Hussein cimentó su poder durante décadas. Muchos árabes sunnitas temen que esta determinación conlleve un perjuicio para ellos, por su pasada asociación con este partido. Valga señalar que no les quedaba otra alternativa que afiliarse, so pena de sufrir el escarnio político y hasta la muerte a manos de los esbirros de Saddam.(DPA)







