Las decisiones clave no cambian por una elección

Punto de vista por Franco Eugenio Nanni, economista e investigador de la Universidad Nacional de Tucumán y de la UNSTA.

23 Octubre 2005
Luego de las elecciones existe cierta creencia de que podrían cambiar algunas de las decisiones claves del sector público o de la política económica, sin embargo no veo la razón para sostener esta hipótesis.
En materia salarial el Gobierno solo tiene (o debería tener) jurisdicción sobre los salarios del sector público . No se puede ignorar el hecho de que el superávit fiscal posterior a la crisis de 2002 está basado, en parte, en la reactivación y, en parte, en la caída de los salarios reales del sector público.
Cualquier ajuste de salarios debe ser compatible con el mantenimiento del superávit fiscal primario necesario para atender los compromisos asumidos con el sector externo (pagos de intereses y amortizaciones de los nuevos títulos de la deuda y pagos a los organismos de créditos institucionales (FMI, BM, etc).
El problema de la inflación está ligado a la decisión del Gobierno nacional de sostener el tipo de cambio (evitar que baje).
Se sabe que unos de los llamados "dilemas de la política económica" es que no es posible fijar simultáneamente cantidad y precio del dinero. Mantener o sostener el tipo de cambio implica fijar su precio medido en moneda externa y renunciar a determinar su cantidad. Si no es posible determinar la cantidad de dinero, la teoría monetaria nos indica que tampoco será posible determinar la tasa de inflación y la misma será una resultante de lo que ocurra con los flujos de capitales en el mercado local.
En síntesis, elegido el tipo de cambio no es posible determinar la tasa de inflación. Más aún, a pesar de que el tipo de cambio nominal no esté bajando, el tipo real de cambio baja como consecuencia de la inflación y se va perdiendo competitividad externa en razón inversa a los aumentos en el nivel de precios doméstico.
El deseo de promover las inversiones, debido a la necesidad de expandir la capacidad productiva de la economía (y poder seguir creciendo sin inflación elevada) tiene como límites, por el lado de las inversiones extranjeras, la presión (a la baja) que unas mayores entradas de capitales van a ejercer sobre el tipo de cambio.
Por lado de las inversiones de capital nacional estas se encuentran limitadas por la incertidumbre que surge de la excesiva intervención del gobierno en la regulación de precios y tarifas, por ejemplo en el sector de la energía.
Las tarifas de servicios públicos a cargo de operadores privados como es el caso de generación, transporte y distribución de energía eléctrica o gas que fueron congeladas por el gobierno obligan a reducir los planes de inversión de mediano y largo plazo con el consecuente riesgo de estrangulamientos en la oferta de los mismos si la economía mantiene su tasa de crecimiento real.

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