23 Octubre 2005 Seguir en 
"El 23 de octubre ganará el kirchnerismo. Una enorme explicación del resultado electoral vendrá por la economía". Los conceptos corresponde a Eduardo Luis Fracchia, del área de Economía del IAE, Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral.
Según el investigador, una vez más se podrá comprobar que con la buena economía y una inflación moderada se ganan elecciones y, en concreto, unos comicios tan relevantes como son los de la provincia de Buenos Aires, donde sería desplazado el líder natural del electorado del conurbano.
"El 24 de octubre, el día después, seguramente a partir de los resultados electorales de hoy comenzaremos a asistir a un replanteo desde el Gobierno y desde el sector privado de decisiones que afectan a variables económicas. Despejado el tiempo electoral que tenía algunas decisiones postergadas vuelven a estar en la mesa de los decisores aspectos relativos a salarios, tarifas. inversiones e inflación", advierte Fracchia.En lo que se refiere a los salarios, considera que seguirá con un ritmo constante la demanda por incrementos, tanto en los asalariados privados formales como en los informales y en el sector público.
Resalta que como la inflación está instalada en torno del 12% el retraso es importante si no se da una recomposición. El economista del IAE observa que, desde el Gobierno. el Ministerio de Trabajo no ve mal esos reclamos sindicales de aumento y en muchas ocasiones con el sistema de aumentos no remunerativos las promociona. Apunta, asimismo, que los salarios de los informales (empleo en negro), quedarán más atrasados como es lo corriente.
"Ante un desempleo que cede terreno y dada la rentabilidad empresarial creciente es lógico que el salario real pretenda recuperar el terreno perdido desde la devaluación", apunta el experto.
El frente donde es más difícil hacer pronósticos, según Fracchia, es relativo a las tarifas ya que el congelamiento o retraso en los aumentos ha sido un instrumento de utilización constante en estos dos años de gestión, a pesar de que el propio ministro Roberto Lavagna es proclive al sinceramiento de los precios de los servicios públicos.
Señala el investigador que desde el área del ministro Julio De Vido se ha utilizado la represión tarifaria como típico esquema populista de redistribución de ingresos. "Al elevarse la inflación la recomposición tarifaria podría frenarse y no es un escenario imposible que no se modifiquen los cuadros tarifarios a nivel de consumidor final, incluso durante 2006", pronostica.
En el rubro inversiones, considera Fracchia que los capitales extranjeros están expectantes y que los domésticos siguen teniendo un ritmo relativamente mayor en PyME.
Cuando se analiza ese frente, aprecia el economista que no ayudan antecedentes como el de Suez, pero estima que prima el crecimiento proyectado para el próximo trienio por ser elevado y porque arrastra inversiones. "Falta que lleguen inversiones en el área de servicios públicos y en particular en energía", resalta. En el sector de energía, el especialista de la Universidad Austral advierte que el panorama se presenta delicado si es que el ritmo inversor no aumenta. Estima, también, que la tasa de inversión superará el año que viene los 20 puntos respecto al producto y que continuará el impulso más marcado en el área de construcciones.
Por último, Fracchia cree que la inflación resulta la variable más sensible de la coyuntura. "Chile tuvo que lidiar mucho con ella. Después de las elecciones el Gobierno podría y debería ponerse más firme en el frente fiscal. Esta es una de las buenas noticias que tenemos desde el lado de la contención de la demanda. En cuanto a la inflación, no habría que esperar una reducción significativa en la subyacente. En todo caso, hacia diciembre podrían acelerarse esta variable por el consumo de las Fiestas. La inflación por el lado de un aumento tarifario sería irrelevante ya que se trataría en todo caso de un aumento de una única vez", concluye el experto del IAE.
Según el investigador, una vez más se podrá comprobar que con la buena economía y una inflación moderada se ganan elecciones y, en concreto, unos comicios tan relevantes como son los de la provincia de Buenos Aires, donde sería desplazado el líder natural del electorado del conurbano.
"El 24 de octubre, el día después, seguramente a partir de los resultados electorales de hoy comenzaremos a asistir a un replanteo desde el Gobierno y desde el sector privado de decisiones que afectan a variables económicas. Despejado el tiempo electoral que tenía algunas decisiones postergadas vuelven a estar en la mesa de los decisores aspectos relativos a salarios, tarifas. inversiones e inflación", advierte Fracchia.En lo que se refiere a los salarios, considera que seguirá con un ritmo constante la demanda por incrementos, tanto en los asalariados privados formales como en los informales y en el sector público.
Resalta que como la inflación está instalada en torno del 12% el retraso es importante si no se da una recomposición. El economista del IAE observa que, desde el Gobierno. el Ministerio de Trabajo no ve mal esos reclamos sindicales de aumento y en muchas ocasiones con el sistema de aumentos no remunerativos las promociona. Apunta, asimismo, que los salarios de los informales (empleo en negro), quedarán más atrasados como es lo corriente.
"Ante un desempleo que cede terreno y dada la rentabilidad empresarial creciente es lógico que el salario real pretenda recuperar el terreno perdido desde la devaluación", apunta el experto.
El frente donde es más difícil hacer pronósticos, según Fracchia, es relativo a las tarifas ya que el congelamiento o retraso en los aumentos ha sido un instrumento de utilización constante en estos dos años de gestión, a pesar de que el propio ministro Roberto Lavagna es proclive al sinceramiento de los precios de los servicios públicos.
Señala el investigador que desde el área del ministro Julio De Vido se ha utilizado la represión tarifaria como típico esquema populista de redistribución de ingresos. "Al elevarse la inflación la recomposición tarifaria podría frenarse y no es un escenario imposible que no se modifiquen los cuadros tarifarios a nivel de consumidor final, incluso durante 2006", pronostica.
En el rubro inversiones, considera Fracchia que los capitales extranjeros están expectantes y que los domésticos siguen teniendo un ritmo relativamente mayor en PyME.
Cuando se analiza ese frente, aprecia el economista que no ayudan antecedentes como el de Suez, pero estima que prima el crecimiento proyectado para el próximo trienio por ser elevado y porque arrastra inversiones. "Falta que lleguen inversiones en el área de servicios públicos y en particular en energía", resalta. En el sector de energía, el especialista de la Universidad Austral advierte que el panorama se presenta delicado si es que el ritmo inversor no aumenta. Estima, también, que la tasa de inversión superará el año que viene los 20 puntos respecto al producto y que continuará el impulso más marcado en el área de construcciones.
Por último, Fracchia cree que la inflación resulta la variable más sensible de la coyuntura. "Chile tuvo que lidiar mucho con ella. Después de las elecciones el Gobierno podría y debería ponerse más firme en el frente fiscal. Esta es una de las buenas noticias que tenemos desde el lado de la contención de la demanda. En cuanto a la inflación, no habría que esperar una reducción significativa en la subyacente. En todo caso, hacia diciembre podrían acelerarse esta variable por el consumo de las Fiestas. La inflación por el lado de un aumento tarifario sería irrelevante ya que se trataría en todo caso de un aumento de una única vez", concluye el experto del IAE.







