20 Octubre 2005 Seguir en 
Washington.- Uno de cada cuatro soldados estadounidenses que regresa de Irak sufre problemas mentales, y unos 2.000 dicen que sería mejor haber muerto, publicó el diario "USA Today", citando un informe del Pentágono sobre el estado de salud de los 150.000 efectivos estacionados en el Golfo Pérsico. A la fecha, las operaciones en Irak dejaron casi 2.000 soldados muertos y otros 15.000 heridos, según el Pentágono. El control comenzó a realizarse luego de que los veteranos de la primera guerra del Golfo (1991) acusaron una larga serie de problemas físicos y mentales.
Los datos se conocieron ayer, al mismo tiempo que se iniciaba en Bagdad el juicio por crímenes de guerra contra el derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, y otros siete dirigentes del régimen depuesto tras la invasión militar liderada por Estados Unidos. Durante la audiencia, Saddam se proclamó presidente legítimo de Irak y desconoció el carácter institucional del tribunal que lo juzga. El proceso continuará el 28 de noviembre.
El informe sobre la salud de los combatientes consigna que unos 1.700 militares albergaban extraños sentimientos de autoflagelación a su regreso, o la sensación de que sería mejor haber muerto. Otros 20.000 soldados viven obsesionados por las pesadillas y por recuerdos de escenas vistas en la guerra, al tiempo que unos 3.700 dicen tener miedo de hacerle daño a alguien.
Por otra parte, el juez español Santiago Pedraz libró ayer una orden internacional de arresto, con vistas a la extradición, contra tres soldados de EE.UU. implicados en la muerte de un camarógrafo español en Irak. Se trata del sargento Thomas Gibson, del capitán Philip Wolford y del teniente coronel Philip De Camp, quienes en 2003 atacaron con disparos de tanques un hotel de Bagdad donde se alojaban periodistas. En esa acción murieron los camarógrafos José Couso, del canal español Telecinco, y Taras Protsyuk, de Reuter. (Télam-Reuter)
Los datos se conocieron ayer, al mismo tiempo que se iniciaba en Bagdad el juicio por crímenes de guerra contra el derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, y otros siete dirigentes del régimen depuesto tras la invasión militar liderada por Estados Unidos. Durante la audiencia, Saddam se proclamó presidente legítimo de Irak y desconoció el carácter institucional del tribunal que lo juzga. El proceso continuará el 28 de noviembre.
El informe sobre la salud de los combatientes consigna que unos 1.700 militares albergaban extraños sentimientos de autoflagelación a su regreso, o la sensación de que sería mejor haber muerto. Otros 20.000 soldados viven obsesionados por las pesadillas y por recuerdos de escenas vistas en la guerra, al tiempo que unos 3.700 dicen tener miedo de hacerle daño a alguien.
Por otra parte, el juez español Santiago Pedraz libró ayer una orden internacional de arresto, con vistas a la extradición, contra tres soldados de EE.UU. implicados en la muerte de un camarógrafo español en Irak. Se trata del sargento Thomas Gibson, del capitán Philip Wolford y del teniente coronel Philip De Camp, quienes en 2003 atacaron con disparos de tanques un hotel de Bagdad donde se alojaban periodistas. En esa acción murieron los camarógrafos José Couso, del canal español Telecinco, y Taras Protsyuk, de Reuter. (Télam-Reuter)







