19 Octubre 2005 Seguir en 
BAGDAD.- Dos años después de haber sido capturado en un agujero, cerca de la localidad donde nació, el derrocado presidente de Irak, Saddam Hussein, y siete miembros de su partido, Baath, incluido su hermanastro, se sentarán, a partir de hoy, en el banquillo de los acusados ante un tribunal en Bagdad. Todos ellos enfrentan cargos de crímenes contra la humanidad por la masacre de 140 chiítas y podrían ser sentenciados a la pena capital. Este hecho ocurrió hace dos décadas en la localidad de Dujail, al norte de Bagdad. Los chiítas fueron ejecutados en represalia por un fallido atentado contra la vida del líder cuando visitaba la ciudad, en julio de 1982.
Según funcionarios iraquíes y fuentes cercanas al tribunal, es posible que el proceso se postergue hoy mismo, para que los cinco jueces del tribunal puedan estudiar las peticiones de la defensa de aplazar o suspender las audiencias.
El jefe de los abogados de Saddam, Jalil Dulaimi, un iraquí con poca experiencia en grandes casos criminales y menos aún en acusaciones de crímenes contra la humanidad, ha dicho que intentará desafiar la legitimidad del tribunal creado tras la captura de Saddam, en diciembre de 2003, mientras las fuerzas de Estados Unidos ocupaban formalmente el país. Este tribunal especial no goza de mucha credibilidad.
Organismos de derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, cuestionaron la imparcialidad y la habilidad de los jueces para combinar los estándares internacionales con los grandes procesos criminales.
Asimismo, han manifestado su malestar por la influencia política sobre el tribunal, el uso de la pena de muerte y los límites impuestos para preparar la defensa. Dulaimi contó con sólo 45 días para estudiar un expediente de más de 800 páginas.
El juicio se celebra bajo un dispositivo de seguridad sin precedentes, inclusive para Irak. Los procesados se sentarán frente a los jueces, entrenados durante 18 meses en el Reino Unido. La tribuna de los testigos estará protegida por una cortina que se puede correr para no revelar sus identidades. Cristales antibalas separarán a los pocos periodistas y observadores presentes del resto de la sala. Los abogados acusadores y la defensa podrán preguntar a los testigos sólo a través de los jueces.
Hasta ayer no se había decidido si las audiencias serán transmitido en directo o en diferido por televisión, ni de qué forma verá el mundo a Saddam durante el juicio. (Reuter)
Según funcionarios iraquíes y fuentes cercanas al tribunal, es posible que el proceso se postergue hoy mismo, para que los cinco jueces del tribunal puedan estudiar las peticiones de la defensa de aplazar o suspender las audiencias.
El jefe de los abogados de Saddam, Jalil Dulaimi, un iraquí con poca experiencia en grandes casos criminales y menos aún en acusaciones de crímenes contra la humanidad, ha dicho que intentará desafiar la legitimidad del tribunal creado tras la captura de Saddam, en diciembre de 2003, mientras las fuerzas de Estados Unidos ocupaban formalmente el país. Este tribunal especial no goza de mucha credibilidad.
Organismos de derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, cuestionaron la imparcialidad y la habilidad de los jueces para combinar los estándares internacionales con los grandes procesos criminales.
Asimismo, han manifestado su malestar por la influencia política sobre el tribunal, el uso de la pena de muerte y los límites impuestos para preparar la defensa. Dulaimi contó con sólo 45 días para estudiar un expediente de más de 800 páginas.
El juicio se celebra bajo un dispositivo de seguridad sin precedentes, inclusive para Irak. Los procesados se sentarán frente a los jueces, entrenados durante 18 meses en el Reino Unido. La tribuna de los testigos estará protegida por una cortina que se puede correr para no revelar sus identidades. Cristales antibalas separarán a los pocos periodistas y observadores presentes del resto de la sala. Los abogados acusadores y la defensa podrán preguntar a los testigos sólo a través de los jueces.
Hasta ayer no se había decidido si las audiencias serán transmitido en directo o en diferido por televisión, ni de qué forma verá el mundo a Saddam durante el juicio. (Reuter)







