El 17 de octubre de 1945 una parte del pueblo argentino provocó el nacimiento de un líder político y, a la vez, creó la fórmula tácita con la que el peronismo entiende el poder y la conducción política. El verticalismo es el eje de la concepción peronista: necesita de una cabeza, de un jefe, de un guía. El peronismo no se concibe a sí mismo sin un líder, sin alguien a quien responder, a quien obedecer. Casi se podría decir que se justifica a partir de esta concepción. Perón se fue hace muchos años, luego vinieron otros que quisieron ser líderes y hoy están otros que se disputan la jefatura del peronismo y la conducción institucional, tanto a nivel nacional como provincial.
En Tucumán, ¿lealtad a quién? Hoy, nadie da la vida por nadie. Aquellas consignas de "la vida por Perón" no pueden ser llenadas por otros apellidos. Pero existen quienes quieren poner en práctica aquella interpretación verticalista para ejercer el poder a la usanza peronista, a la que señala que siempre hace falta un líder en cualquier tipo de organización. Hay voluntad de querer ser, pero se está muy lejos de la posibilidad de ser un líder con carisma, alguien que despierte el entusiasmo, la pasión y la movilización popular.
No hay líderes, sólo gobernantes que han reemplazado aquella gran fórmula tácita por una ecuación más práctica: a la falta de poder de seducción que ejerce un líder natural se la reemplazó por un pragmático sistema prebendario. Un régimen donde la cabeza, el que gobierna -no el que conduce- tiene de rehenes a los que están en una escala jerárquica inferior por falta de autonomía económica. No es el toma y daca, es el toma y me sigues. Y esa adhesión no es por convencimiento, es por necesidad. Y está en vigencia.
Entonces, la pregunta se puede ir puliendo: ¿existe la lealtad política? La respuesta no puede ser otra que negativa, porque hoy no hay líderes sino aprendices de jefes que son prácticos. Se puede afirmar que están faltando nuevos líderes en el país, nuevos guías, nuevos conductores. Faltan hombres que puedan seducir, interpretar y modificar la realidad, seres humanos notables, capaces de generar nuevos días de la lealtad.