17 Octubre 2005 Seguir en 
BRASILIA.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta su último año de gobierno, antes de las elecciones de octubre de 2006, con la popularidad estabilizada y con un Partido de los Trabajadores (PT) que recuperó fuerzas en el Congreso.
Esta semana, el mandatario brasileño recibió buenas noticias. Un sondeo indicó que su popularidad dejó de caer, cuando había llegado a su peor nivel histórico debido a la crisis política y, además, el Congreso confirmó que el PT vuelve a ser el mayor partido en Diputados, condición que había perdido el mes pasado tras la renuncia de cinco parlamentarios descontentos con la crisis.
Lula se anotó otras dos recientes victorias con su partido, que atraviesa su más grave crisis desde que en mayo fue acusado de crear una millonaria contabilidad no declarada y de pagar sobornos a diputados aliados.
La primera victoria fue arrebatarle a la oposición, en una ajustadísima elección, hace dos semanas, la presidencia de la Cámara de Diputados, donde colocó a su aliado el comunista Aldo Rebelo.
Un aliado en Diputados era considerado clave porque este es quien pone en agenda los proyectos que el Gobierno quiere aprobar y porque es en el Congreso donde ocurren las desgastantes investigaciones contra el PT y parte de sus aliados.
El martes, el Consejo de Etica del Congreso abrirá proceso contra 13 de esos diputados acusados de corrupción, que pueden perder el escaño.
La segunda victoria para Lula ocurrió esta semana, cuando se confirmó que el nuevo presidente del PT es su candidato, el ex ministro Ricardo Berzoini. Lula estuvo a punto de perder esa elección interna, lo que le habría complicado el control de su partido.
"No es que el PT hizo una gran limpieza, pero puso la casa en orden", destacó a la AFP el analista y profesor de la Universidad de Brasilia, David Fleischer.
Ese levemente renovado PT (muchos de sus funcionarios acusados de corrupción se mantienen en la dirección) dio el viernes un paso que puede ser importante para las elecciones presidenciales y generales de octubre de 2006. Reforzó su alianza con la izquierda, con el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y con el Socialista (PSB), que Lula tuvo bastante abandonados en los últimos meses, cuando reforzó la participación de conservadores y centristas en su gobierno. (AFP)
Esta semana, el mandatario brasileño recibió buenas noticias. Un sondeo indicó que su popularidad dejó de caer, cuando había llegado a su peor nivel histórico debido a la crisis política y, además, el Congreso confirmó que el PT vuelve a ser el mayor partido en Diputados, condición que había perdido el mes pasado tras la renuncia de cinco parlamentarios descontentos con la crisis.
Lula se anotó otras dos recientes victorias con su partido, que atraviesa su más grave crisis desde que en mayo fue acusado de crear una millonaria contabilidad no declarada y de pagar sobornos a diputados aliados.
La primera victoria fue arrebatarle a la oposición, en una ajustadísima elección, hace dos semanas, la presidencia de la Cámara de Diputados, donde colocó a su aliado el comunista Aldo Rebelo.
Un aliado en Diputados era considerado clave porque este es quien pone en agenda los proyectos que el Gobierno quiere aprobar y porque es en el Congreso donde ocurren las desgastantes investigaciones contra el PT y parte de sus aliados.
El martes, el Consejo de Etica del Congreso abrirá proceso contra 13 de esos diputados acusados de corrupción, que pueden perder el escaño.
La segunda victoria para Lula ocurrió esta semana, cuando se confirmó que el nuevo presidente del PT es su candidato, el ex ministro Ricardo Berzoini. Lula estuvo a punto de perder esa elección interna, lo que le habría complicado el control de su partido.
"No es que el PT hizo una gran limpieza, pero puso la casa en orden", destacó a la AFP el analista y profesor de la Universidad de Brasilia, David Fleischer.
Ese levemente renovado PT (muchos de sus funcionarios acusados de corrupción se mantienen en la dirección) dio el viernes un paso que puede ser importante para las elecciones presidenciales y generales de octubre de 2006. Reforzó su alianza con la izquierda, con el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y con el Socialista (PSB), que Lula tuvo bastante abandonados en los últimos meses, cuando reforzó la participación de conservadores y centristas en su gobierno. (AFP)







