Entre dos elecciones clave

Por Carlos Abrehu. La oposición y el oficialismo juegan con expectativas distintas para el 23 y se preparan para febrero.

09 Octubre 2005

El duelo político más significativo no se librará dentro de dos semanas, cuando se vote para renovar cuatro diputados nacionales por Tucumán. El diseño futuro de las instituciones fundamentales de la provincia se discutirá durante 2006. José Alperovich alargará la puja electoral hasta el 12 de febrero en un alarde de confianza en sus posibilidades, según anunció él mismo en Tafí Viejo. Los comicios de convencionales constituyentes son los que realmente desviven a los arquitectos del proyecto reformista. La oposición piensa en 2006 y en qué hacer para desbaratar los planes continuistas del alperovichismo. En esa carrera de postas, la del 23 es condicionante del corto plazo. Nadie desprecia el valor de la contienda del penúltimo domingo de octubre. Mucho menos el oficialismo. La mejor prueba de ello es la decisión gubernamental de pagar el 82% móvil a los jubilados y pensionados transferidos por la Provincia y por la Municipalidad de esta ciudad a la órbita federal.
Aunque Alperovich lo niegue, el decreto de necesidad y urgencia que efectiviza el ajuste tiene un fuerte tinte electoralista. Horas antes de dar aquel paso, el gobernador le había dicho a una jubilada que lo interceptó en ell microcentro, para preguntarle por el 82% móvil, que el Presidente prefería postergar el anuncio para después del 23. Pero cambió de opinión con instinto político, con diferencia de pocas horas. Estaba seguro de que Néstor Kirchner no se enfadaría por eso, ya que así engordaría su capital electoral. Sumar votos es la prioridad de estos días. La Casa de Gobierno así lo entiende y obra en consecuencia. Sin embargo, también genera acciones que le restan sufragios: por ejemplo, la suspensión de servicios médicos por el Subsidio de Salud. El reparto mediático de culpas no resuelve el problema, ni libera de sus responsabilidades políticas al alperovichismo. La corporación médica no juega su destino en las urnas, pero el Gobierno sí.

Acciones y reacciones
La batalla interna en el PJ tucumana se transfiere a la sociedad. Raúl Alfonsín advertía algo parecido en el orden nacional, a propósito de los choques entre duhaldistas y el kirchnerismo.Dentro de dos domingos, el oficialismo probará si su cálculo de tres diputados era correcto y si las encuestas reflejaron fielmente el sentimiento de la comunidad. La disidencia peronista está empeñada en erosionar al oficialismo. El vicegobernador Fernando Juri ha prometido que el PJ trabajará para el triunfo de la boleta encabezada por Beatriz Rojkés de Alperovich. Programó actos en Concepción, y -para el 17 de octubre, la jornada fundacional del peronismo- en esta ciudad. Entienden en el peronismo que Juri pretende impedir que los méritos de un triunfo arrollador en la votación del 23 de octubre se los atribuya el gobernador en exclusividad, en un gesto de concentración de poder. A eso tiende la movida del jurismo, ante la presunción de una dura negociación posterior con los alperovichistas por los puestos en las listas de candidatos a convencionales reformadores. La sociedad del gobernador y de Juri ingresará en una fase de turbulencias políticas.
Crecen, sin embargo, las versiones de que la resistencia a los designios del alperovichismo se canalizará en forma silenciosa. "Reciban el bolsón y voten a cualquiera, menos a la lista oficial", sería la consigna que están dispuestos a impulsar los promotores de la desobediencia partidaria. Lo que le pasó a Julio Miranda en la elección de senador en 2003 es el modelo que tienen en cuenta los ideólogos de la operación.
Hacia Gumersindo Parajón (Pueblo Unido) se desplazaría parte de la disidencia y otra se inclinaría por Osvaldo Cirnigliaro, en proporciones variables. El mirandismo se coloca al lado de Parajón. Los recelos por los manejos centralistas de la Casa de Gobierno alarman a algunos legisladores y concejales, que terminarían sugiriendo en forma reservada que se vote a Parajón, cuyo perfil populista le es más afín. En dos semanas, no obstante, pueden acentuarse o disiparse aquellos sentimientos. La inminencia del pleito por la Convención Constituyente explica que desde el alperovichismo se trate de acortar distancias con Miranda. Se habría respondido con el silencio a esos tanteos hechos en reserva para no estropear la táctica electoral del oficialismo.
La Casa Rosada conoce de diagnósticos de situación político-electoral de Tucumán que le acercaron dirigentes ubicados en las antípodas del peronismo oficial. Mantiene su confianza en la obtención de tres bancas, aunque delega en Alperovich el manejo del distrito. La Casa Rosada, de todos modos, preferiría a Parajón y no a un bussista en la Cámara de Diputados de la Nación. En Fuerza Republicana se resignan con una banca. Al kirchnerismo le costó enormemente aceptar los dos senadores y los dos diputados que Fuerza Republicana aportó al Congreso en octubre de 2003.

Litigio cerrado
En los ambientes judiciales se descree que puedan prosperar las demandas que amenazan con desestabilizar al intendente Domingo Amaya. Aparte de las razones jurídicas, palpita la convicción de que la Corte Suprema de Justicia no abordaría una cuestión política que bien pudo haberse resuelto antes de las elecciones de intendente del 26 de junio de 2003. Esto es, que se les dé a los vecinos de San Miguel de Tucumán la misma oportunidad que a sus pares del interior de elegir al intendente cuando se produzca una situación como la originada por la renuncia de Antonio Bussi, sin siquiera haber asumido el cargo, y antes de los dos años de mandato. El criterio es que los políticos elaboren recetas para los embrollos políticos de la vida cotidiana. Y es probable que muchas de las operaciones radicadas en Tribunales obedezcan a fuegos de artificio y a maniobras enderezadas a complicar a los alperovichistas.Esas controversias no hacen olvidar a la oposición no peronista que la verdadera pelea de fondo viene luego de los comicios nacionales. Los comportamientos probables se diversifican. El Grupo Alberdi instiga a la abstención atendiendo a que la elección interna abierta de los partidos se hará en diciembre y la general el 12 de febrero de 2006; o sea, en plena temporada de vacaciones. Una tendencia similar empieza a ganar cuerpo en el radicalismo. La otra posición, de tono concurrencista, se empeñaría en articular las voluntades antagónicas con el plan continuista, en nuevas estructuras electorales. Imaginan que fuertes personalidades con un sólido anclaje en la opinión pública podrían erigirse en duros competidores del alperovichismo. La discusión empezará con la forma política que se aplicará para luchar con la Casa de Gobierno y sus socios. El bussismo tampoco es ajeno a ese estado de ánimo.

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