Guerra en la salud

Por Roberto Delgado. El Subsidio parece algo personal para Alperovich.


07 Octubre 2005
El gobernador José Alperovich planteó el conflicto del Subsidio de Salud como una guerra a muerte con la corporación médica, que en muy poco tiempo pasó a ser el malo de la película, responsable de que unos 400.000 beneficiarios se encuentren sin posibilidad de recibir atención médica, pese a que a los afiliados de la obra social provincial les descuentan un porcentaje de sus salarios. Hoy, esos afiliados y sus familiares, que siempre tuvieron que soportar la espera en eternas colas para autorizar servicios en el Subsidio, están peor porque ahora tienen que hacer colas en los hospitales o bien sacar plata de donde sea para pagar la consulta particular.
"Esto no será una lucha de dos días", dijo Alperovich en tono bélico. El martes advirtió que habría forcejeos, que no le iban a torcer el brazo, que no iba a aceptar presiones electorales, y prometió a los afiliados que después de los comicios habría emergentología gratis.
El miércoles fue aún más beligerante: dijo que el Colegio Médico era una corporación que estaba en una lucha política, y dio a entender que se trata de un problema que ya venía siendo meditado por él. "No es una lucha fácil, pero en algún momento la teníamos que dar", dijo. ¿Significa que estaba esperando el momento para cambiar el sistema prestacional? Por lo menos, se ocupó de destacar las condiciones favorables en que se encuentra. "Hoy no se debe absolutamente nada a ningún prestador", dijo, y luego trató de seducir a los médicos para que se desprendan de la corporación. Prometió que se les pagará a los 15 días, que no se les descontará el 16% que deben abonar al Colegio Médico, y a los otros profesionales -bioquímicos, odontólogos, etcétera- les prometió darles lo que piden, con la idea de que el malo de la película sienta el peso de la soledad. Luego pidió a los afiliados que lo acompañen "en esta lucha" y prometió un adelanto de $ 100 para pagar las consultas médicas durante los 20 días que prevé que durará el conflicto.Ayer profundizó la pelea: dijo que pese a que el Gobierno le paga en tiempo y forma al Colegio Médico, este demora tres meses en hacer llegar el dinero a los profesionales. Y atribuyó esta supuesta maniobra a que el Colegio cubría con ese dinero un descubierto en el Banco Empresario. Los médicos lo desmintieron tímidamente, avasallados por la andanada oficial.

De la alegría al enojo
Nadie dice qué pasó en esta semana. El viernes pasado, el interventor del Subsidio, Mario Koltan, y el titular del Colegio Médico, Hugo Gómez Guchea, anunciaban alborozados que habían superado el 70 % de los problemas. Ahora todos están callados -incluido el ministro de Salud, Juan Manzur, que desde que asumió vio cómo Koltan hacía y deshacía en el Subsidio-. La oposición intuye que se está ante un proceso de cambio, pero no sabe más. Koltan, frecuente fuente de conflictos desde que es interventor del Subsidio, fue citado para dar explicaciones en la Legislatura, pero sólo habló con el bloque del PJ, como si el partido gobernante fuera el único interlocutor de los problemas de salud de la gente. Nadie le preguntó a Koltan por qué había que dar ahora esta lucha. ¿No es razonable el reclamo de los médicos de que se les pague más si al aumentar las prestaciones disminuye lo que ganan? ¿Cuál es el objetivo? ¿Se quiere gerenciar o tercerizar, como acusa la oposición, a partir de los antecedentes de Koltan como gerenciador privado de obras sociales estatales?
Sólo la legisladora oficialista Beatriz Avila pareció dar una punta, cuando dijo que está en análisis "qué modelo prestacional de salud queremos para la obra social estatal". El primer paso para decidir esto debería ser devolver el Subsidio a sus dueños, para que ellos opinen, y no seguir con las eternas intervenciones que a menudo, como ahora, dejaron a la gente sin cobertura.

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