06 Octubre 2005 Seguir en 
El lunes último elogiamos la realización de procedimientos ordenados por la Justicia, que dieron como resultado el secuestro de más de 800 grabaciones ilegales, que se vendían en la vía pública. Dijimos en nuestro comentario que, para ser realmente efectivas, las actuaciones de esa naturaleza debían realizarse en forma constante, hasta que quede claro que el Estado hace respetar las leyes -por todos conocidas- que protegen a los autores y a los compositores.
Desde hace un par de días, puede verse, en el centro comercial, que los discos compactos pirata se hallan expuestos de nuevo en mesones callejeros, y que su comercio se realiza con toda tranquilidad. Puesto que ni bien se cumplen las medidas de secuestro todo vuelve a ser como antes, el ciudadano no puede sino mirar con escepticismo la intención del Estado de hacer observar las leyes.
Pensamos que debe haber otros caminos para que el poder público cumpla con su deber en ese sentido. Es urgente que así lo haga. Piénsese el pésimo ejemplo que ofrece, hacia la población, el hecho de que las normas legales se vean desacatadas, a diario y en forma descarada, en las calles de San Miguel de Tucumán.
Desde hace un par de días, puede verse, en el centro comercial, que los discos compactos pirata se hallan expuestos de nuevo en mesones callejeros, y que su comercio se realiza con toda tranquilidad. Puesto que ni bien se cumplen las medidas de secuestro todo vuelve a ser como antes, el ciudadano no puede sino mirar con escepticismo la intención del Estado de hacer observar las leyes.
Pensamos que debe haber otros caminos para que el poder público cumpla con su deber en ese sentido. Es urgente que así lo haga. Piénsese el pésimo ejemplo que ofrece, hacia la población, el hecho de que las normas legales se vean desacatadas, a diario y en forma descarada, en las calles de San Miguel de Tucumán.







