Una tercera valla se construirá en los límites del enclave español de Melilla

Los españoles respaldan las medidas adoptadas para frenar las oleadas de inmigrantes.

05 Octubre 2005
Melilla.- En respuesta a las infiltraciones masivas de inmigrantes clandestinos en Ceuta y en Melilla, el gobierno español instalará en forma urgente una tercera valla en el perímetro fronterizo que separa al segundo de estos enclaves con el norte de Marruecos. Según una encuesta publicada ayer, el 70% de los españoles respalda la decisión de reforzar militarmente y de elevar las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. El anuncio llegó un día después de que unos 350 inmigrantes lograran introducirse a territorio español a través de esa frontera, a pesar de que había sido reforzada militarmente.La construcción de esa nueva valla, a pesar de los plazos tradicionales de una obra pública, se iniciará de inmediato y se sumará a las medidas ya adoptadas.
Actualmente, el perímetro de Melilla, de 10.250 kilómetros, cuenta con dos vallas de alambres de púa, una de seis metros de altura y otra de tres que está siendo elevada a la misma altura que la primera, y que obran de separadores del territorio marroquí. Desde el jueves pasado, cuando cinco inmigrantes murieron baleados al intentar cruzar la valla fronteriza de Ceuta, unos 240 soldados custodian el perímetro de las dos ciudades autónomas españolas. Además, se instalarán más cámaras de seguridad a lo largo de 8,2 kilómetros de frontera de Ceuta. (Télam-SNI)

La tierra prometida
Análisis por Hubert Kahl de DPA
Madrid.- El último asalto masivo sobre el enclave español de Melilla, en el norte de Africa, demuestra que los inmigrantes africanos ilegales intentan -de manera cada vez más desesperada- poner un pie en "El dorado" español y, a la vez, en territorio de la Unión Europea. Madrid esperaba frenar el aluvión elevando la altura de la valla y estacionando soldados en la frontera. Pero la situación parece haber empeorado. Un guardia civil opinó desde la frontera: "Puedes elevar la valla, o poner cuatro en vez de dos, llenar un foso de agua, pero no podrás pararlos".
Cientos de estos refugiados ocupan, ahora, campamentos en Melilla y también en Ceuta, el otro enclave español donde la oleada de inmigrantes llegó la semana pasada. No es posible devolverlos a Marruecos, ya que Rabat sólo acepta a los que llevan pasaporte marroquí. Esta actitud despierta en España la sospecha de que el gobierno marroquí quiere mantener la frontera como tema de conflicto. Según el periódico madrileño "El Mundo", el régimen de Mohamed VI está utilizando a los subsaharianos como una suerte de caballo de Troya humano para incomodar a España y abonar el terreno para reclamar Ceuta y Melilla.
La llegada masiva de africanos recuerda a algunos habitantes de Melilla la "marcha verde" de 1975, cuando unos 350.000 civiles marroquíes marcharon desarmados por el Sahara español, allanando el camino para la futura anexión de la desértica región a Marruecos.

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