04 Octubre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El resultado electoral de Corrientes no ha sorprendido a nadie, pero tiene una trascendencia paradigmática en cuanto testimonia el modelo de recomposición política que se está dando en el país y que muy poco tiene que ver con el saneamiento de nuestro sistema representativo. A la alianza radical-kirchnerista o peronista fundada en el manejo político que hace el poder central de los recursos públicos, se ha sumado el matiz nepotista del relevo entre parientes que permite eludir la prohibición constitucional de reeleccionismo. Arturo Colombi ha reconocido públicamente que la Casa Rosada dio los recursos necesarios para la administración provincial, objetivamente buena para la mayoría ciudadana. Esta situación, con ligeras diferencias, se está dando en casi todas las provincias, pues la República sigue careciendo del nuevo régimen de coparticipación federal de impuestos que dispuso la Constitución reformada en 1994. Todo lo demás queda claro en los discursos oficialistas de campaña, en los que el Presidente y sus voceros reconocen que el gobierno nacional está compitiendo frente a las urnas para superar la vieja política. El gobernador Colombi y su primo sucesor han festejado la victoria como un triunfo radical, pero ensalzando la gestión de Kirchner. Con múltiples variantes, el juego se repite en Santiago del Estero, en Catamarca o en Tierra del Fuego. En este último caso, de forma tan ruda que ha dejado a la UCR sin candidatos, por el pase de su lista al kirchnerismo, encabezados por el gobernador Jorge Colazo.
Lotería del diablo
Aunque la lucha estará en las urnas, se trata de hacer otro "milagro" oficialista para lograr quórum propio en la Cámara de Diputados. Operación con resultado improbable, aunque bastante confuso si se piensa que la Justicia electoral ha registrado 84 coaliciones distribuidas en los diferentes distritos, algunas de las cuales asocian a partidos enfrentados en el orden nacional. No se trata generalmente de alianzas ideológicas o programáticas, como ocurre en Santiago, donde democristianos se unieron a comunistas y socialistas en el Frente Multisectorial. Ningún analista responsable apostaría, a tres semanas de las elecciones, sobre cómo se comportarán tales combinaciones en la Cámara Baja, pero la reciente votación que perdió el gobierno sobre la prórroga de deudas hipotecarias ha sido un anticipo muy elocuente de esa lotería del diablo. Seguramente "Chiche" Duhalde tiene razón al pronosticar un renacimiento de la autonomía parlamentaria, pero mucho indica que esa recuperación puede convertirse en oposición sistemática, como la practicada en tiempos de la Alianza. (De nuestra Sucursal)
Lotería del diablo
Aunque la lucha estará en las urnas, se trata de hacer otro "milagro" oficialista para lograr quórum propio en la Cámara de Diputados. Operación con resultado improbable, aunque bastante confuso si se piensa que la Justicia electoral ha registrado 84 coaliciones distribuidas en los diferentes distritos, algunas de las cuales asocian a partidos enfrentados en el orden nacional. No se trata generalmente de alianzas ideológicas o programáticas, como ocurre en Santiago, donde democristianos se unieron a comunistas y socialistas en el Frente Multisectorial. Ningún analista responsable apostaría, a tres semanas de las elecciones, sobre cómo se comportarán tales combinaciones en la Cámara Baja, pero la reciente votación que perdió el gobierno sobre la prórroga de deudas hipotecarias ha sido un anticipo muy elocuente de esa lotería del diablo. Seguramente "Chiche" Duhalde tiene razón al pronosticar un renacimiento de la autonomía parlamentaria, pero mucho indica que esa recuperación puede convertirse en oposición sistemática, como la practicada en tiempos de la Alianza. (De nuestra Sucursal)







