29 Julio 2002 Seguir en 
TORONTO.- Acompañado por unos 800.000 fieles, el papa Juan Pablo II puso fin ayer a la Jornada Mundial de la Juventud. "Vosotros sóis jóvenes y el Papa está viejo y un poco cansado, pero también el viejo Papa se identifica con vuestras esperanzas y expectativas", señaló a los jóvenes que pese a la tormenta inicial llegaron a la misa al aire libre.
A la vez, en la misa de clausura el Papa calificó de vergonzosos los casos de sacerdotes pedófilos. "El daño que algunos sacerdotes causan a la juventud y a los vulnerables nos llena de profunda tristeza y vergüenza", dijo. No obstante, llamó a los jóvenes a no dejarse descorazonar por los pecados y errores de unos pocos miembros de la Iglesia.
El Sumo Pontífice prometió que los que sean encontrados culpables serán castigados severamente por la Iglesia, al tiempo que subrayó que la mayoría de los sacerdotes actúa correctamente y no serán condenados por el comportamiento de una minoría.
"Eterna esperanza"
Juan Pablo II instó a que pese a la violencia y los grandes problemas en el mundo, la juventud no pierda nunca sus esperanzas. "Ninguna dificultad ni ningún temor son suficientemente fuertes para sofocar la eterna esperanza en los corazones de la juventud", sentenció.
El Papa, que padece el mal de Parkinson, habló esta vez con voz firme y clara, y sólo evidenció cansancio al final de la jornada. En alemán anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud será en 2005, en la ciudad alemana de Colonia."¡Queridos jóvenes alemanes! Ahora depende de vosotros mantener vivo el espíritu de la Jornada Mundial de la Juventud con vista al encuentro en Colonia. ¡Participad en una civilización del amor y la justicia!", los instó, a la vez que les pidió ser un "ejemplo luminoso".
En la vigilia, el Sumo Pontífice, de 82 años, pidió a los 600.000 jóvenes que construyan "una nueva civilización de la paz y la libertad". "Ustedes son los hombres y mujeres de mañana, el futuro está en sus manos", dijo el Papa, cuyas palabras fueron acompañadas por fuertes ovaciones.
Juan Pablo II hoy proseguirá viaje hacia Guatemala y mañana se trasladará hacia México. (DPA)
A la vez, en la misa de clausura el Papa calificó de vergonzosos los casos de sacerdotes pedófilos. "El daño que algunos sacerdotes causan a la juventud y a los vulnerables nos llena de profunda tristeza y vergüenza", dijo. No obstante, llamó a los jóvenes a no dejarse descorazonar por los pecados y errores de unos pocos miembros de la Iglesia.
El Sumo Pontífice prometió que los que sean encontrados culpables serán castigados severamente por la Iglesia, al tiempo que subrayó que la mayoría de los sacerdotes actúa correctamente y no serán condenados por el comportamiento de una minoría.
"Eterna esperanza"
Juan Pablo II instó a que pese a la violencia y los grandes problemas en el mundo, la juventud no pierda nunca sus esperanzas. "Ninguna dificultad ni ningún temor son suficientemente fuertes para sofocar la eterna esperanza en los corazones de la juventud", sentenció.
El Papa, que padece el mal de Parkinson, habló esta vez con voz firme y clara, y sólo evidenció cansancio al final de la jornada. En alemán anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud será en 2005, en la ciudad alemana de Colonia."¡Queridos jóvenes alemanes! Ahora depende de vosotros mantener vivo el espíritu de la Jornada Mundial de la Juventud con vista al encuentro en Colonia. ¡Participad en una civilización del amor y la justicia!", los instó, a la vez que les pidió ser un "ejemplo luminoso".
En la vigilia, el Sumo Pontífice, de 82 años, pidió a los 600.000 jóvenes que construyan "una nueva civilización de la paz y la libertad". "Ustedes son los hombres y mujeres de mañana, el futuro está en sus manos", dijo el Papa, cuyas palabras fueron acompañadas por fuertes ovaciones.
Juan Pablo II hoy proseguirá viaje hacia Guatemala y mañana se trasladará hacia México. (DPA)







