La Justicia de EE.UU. persigue al delator de una agente de la CIA

Habló la reportera presa por no revelar su fuente.

01 Octubre 2005
Washington.- Tras permanecer en prisión durante 85 días por negarse a revelar sus fuentes, Judith Miller, la reportera del "New York Times", salió el jueves de la prisión y declaró ayer en sede judicial sobre el caso de filtración de identidad de una agente encubierta de la CIA. Revelar la identidad de un espía es un delito federal en Estados Unidos, pero Miller salió en libertad tras comprometerse a colaborar con la pesquisa.
Se cree que un funcionario del gobierno filtró a la prensa el nombre de la agente Valerie Plame, esposa del ex embajador estadounidense Joe Wilson. Se trataría de una represalia contra Wilson, por haber refutado en 2003 la acusación del presidente, George W Bush, de que Saddam Hussein había intentado comprar uranio en Niger para fabricar una bomba atómica en Irak. Como se sabe, con este argumento EE.UU. invadió ese año Irak.
Tras declarar, Miller dijo a la prensa que su fuente la había liberado del compromiso de confidencialidad. Se trataría de I. Lewis Libby, jefe del gabinete del vicepresidente Dick Cheney. Miller nunca utilizó la información en un artículo propio, pero otros medios publicaron informes similares en aquella época. La primera vez que el nombre de Plame apareció en la prensa fue en la columna del conservador Robert Nobak. Karl Rove, estratega político de Bush, sería otra fuente en el caso Plame. (Reuter)

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