29 Septiembre 2005 Seguir en 
BRASILIA.- Aldo Rebelo, un cercano aliado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue electo anoche nuevo titular de la Cámara de Diputados, lo que constiuyó una muy necesitada victoria del gobierno. Rebelo, diputado del Partido Comunista de Brasil (PCdB) y ex ministro de Lula, se impuso por ajustado margen, y en una segunda votación, sobre José Thomaz Nonó, del derechista Partido del Frente Liberal (PFL). Con este resultado, Lula podrá mantener el control de la Cámara baja hasta febrero de 2007, de no mediar otro escándalo de corrupción como el que ha provocado un desbande en sus filas. La primera vuelta de las elecciones para designar al nuevo presidente de la Cámara Baja de Brasil había terminado en un empate en 182 votos entre Rebelo y Nonó. Durante horas, ambos trataron de buscar el apoyo de 135 diputados que apoyaron a otros candidatos y de los ocho legisladores que anularon sus sufragios o que se abstuvieron de votar.
El primer resultado confirmó las previsiones de polarización entre gobierno y oposición en la disputa por el tercer cargo más importante de la República. Tras fracasar los esfuerzos del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva por lograr un acuerdo con la oposición en torno a un candidato de consenso, once políticos de varios partidos se inscribieron como candidatos. De éstos, cinco renunciaron, lo que redujo a seis el número de candidatos a la elección, que atrajo a la Cámara nada menos que 507 de los 513 diputados.
La masiva presencia de parlamentarios refleja la importancia histórica del proceso de cambio en el comando de la Cámara Baja, que coincide con la peor crisis del gobierno, salpicado por un escándalo de corrupción que involucra a su Partido de los Trabajadores (PT). (DPA)
El primer resultado confirmó las previsiones de polarización entre gobierno y oposición en la disputa por el tercer cargo más importante de la República. Tras fracasar los esfuerzos del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva por lograr un acuerdo con la oposición en torno a un candidato de consenso, once políticos de varios partidos se inscribieron como candidatos. De éstos, cinco renunciaron, lo que redujo a seis el número de candidatos a la elección, que atrajo a la Cámara nada menos que 507 de los 513 diputados.
La masiva presencia de parlamentarios refleja la importancia histórica del proceso de cambio en el comando de la Cámara Baja, que coincide con la peor crisis del gobierno, salpicado por un escándalo de corrupción que involucra a su Partido de los Trabajadores (PT). (DPA)







