29 Septiembre 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- Tom De Lay, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y uno de los más firmes aliados del presidente George W. Bush, renunció ayer al cargo, tras ser acusado de conspiración en un caso de manejo fraudulento de fondos de campaña. Este hecho representa un problema adicional de magnitud para la imagen del mandatario, ya deteriorada por la crisis de los huracanes y por los magros resultados obtenidos hasta ahora en Irak.
Una Corte de Texas acusó a De Lay de haber desviado ilegalmente donaciones de empresas por U$S 200.000 para las campañas de candidatos republicanos en ese Estado. De Lay, uno de los más importantes recaudadores de fondos de Bush y responsable de impulsar la agenda republicana en el Congreso, dijo que es víctima de una cacería de brujas impulsada por el fiscal demócrata en Texas, Ronnie Earle, que también acusa a otros tres colaboradores republicanos en la Cámara baja.
Según las normativas de la Cámara de Representantes, que los republicanos intentaron cambiar al comienzo de este mandato en el Congreso, De Lay deberá al menos dejar temporalmente su puesto. No es la primera vez que este político de 58 años se involucra en un escándalo de corrupción. El año pasado fue advertido tres veces por el Comité de Etica de la Cámara, una de ellas por ofrecer favores a un legislador a cambio de un voto.
La decisión judicial contra De Lay duplica las dificultades que afronta el partido gobernante, ya que el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Bill Frist, también está siendo investigado por una venta sospechosa de acciones en la empresa de su familia. (DPA-afp-na)
Una Corte de Texas acusó a De Lay de haber desviado ilegalmente donaciones de empresas por U$S 200.000 para las campañas de candidatos republicanos en ese Estado. De Lay, uno de los más importantes recaudadores de fondos de Bush y responsable de impulsar la agenda republicana en el Congreso, dijo que es víctima de una cacería de brujas impulsada por el fiscal demócrata en Texas, Ronnie Earle, que también acusa a otros tres colaboradores republicanos en la Cámara baja.
Según las normativas de la Cámara de Representantes, que los republicanos intentaron cambiar al comienzo de este mandato en el Congreso, De Lay deberá al menos dejar temporalmente su puesto. No es la primera vez que este político de 58 años se involucra en un escándalo de corrupción. El año pasado fue advertido tres veces por el Comité de Etica de la Cámara, una de ellas por ofrecer favores a un legislador a cambio de un voto.
La decisión judicial contra De Lay duplica las dificultades que afronta el partido gobernante, ya que el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Bill Frist, también está siendo investigado por una venta sospechosa de acciones en la empresa de su familia. (DPA-afp-na)







